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298 Nada de paja fina en los nuevos sombreros, formados por tules y encajes, é invariablemente bor deados de paja, generalmente de arroz. El verde manzana, oro viejo, heliotropo, y en general los matices pálidos, son los de más gusto y elegancia. El adorno preferido son los encajes muy ligeros, negros ó blancos, difpuestos en ondas, en grandes nudos, ó cayendo tras el sombrero para sujetarle, rizándose entonces en pequeños pliegues longitudinales. Son las flores indispensables para adornos de sombreros: la hortensia, en el tono dulce que tiene esta flor al marchitarse; las violetas, los pensamientos, las rosas pálidas, y toda suerte de orquídeas. Una linda novedad es el sombrero- marquesa, formado de paja de arroz, con penacho de encaje y un grupo de rosas, adorno sencillo que da al sombrero extraordinario cacliet. íSí El sol priígaveral ha abierto la corola de las flores y puesto en manos de nuestras elegantes las nuevas sombrillas, que no pecan de sencillez. Constituye una atrevida originalidad la sombrillaamapcla, fornjada de grandes pétalos y con mango sencillo de caña. Con menos novedad, pero con igual elegancia, empiezan á verse las sombrillas de tela lisa recubit rtas de tul ó de crespón, sembradas de pequeñas flores y con volante de encajes. Las mangas anchas han tomado carta de naturaleza ea los trajes femeninos, y la mdda ee encarga únicamente de sustituir á la manga- glcibo de ayer la manga ajamonada de hoy, ó la manga recogida en bullones. Las de última novedad tienen las bocamangas muy ceñidas al brazo y cerradas con brochecitos interiores. En la parte superior adoptan la forma, ya de un triple bullón formado por bj aznletes de cinta ó encaje, ya de globo irregular y aperaltado, es decir, muy hueco en su parte baja y un tanto aplastado por arriba. GUADALUPE.