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LA MODA Basta reparar un poco en el tolle tolle que ha movido en París la probable resurrección del miriñaque, para comprender que no ha salido la idea de ningún taller de modista parisién ni de ningún ingenio femenino de esa gran ciudad, que si en el orden científico se llama á si propia el cerebro del mundo, en materia de moda bien podría apellidarse la tijera del Universo En efecto, la idea del renacimiento de la crinoline la echó á volar, no ha mucho, un periódico inglés, siendo acogida entre protestas y rechiflas por la prenpa francesa, que ha publicado las más graciosas caricaturas de Gavarni contra el miriñaque, y vuelto á las sátiras y chistes que hicieron reir á nuestros padres allá por los años de 1860. 2, Y, sin embargo, en. punto á modas, lanzar una idea es contar con la segura aceptación, como en tierra movida y abonada arrojar una semilla es verla germinar, retoñar y desarrollarse. Es preciso, por consiguiente, ir haciéndonos á la idea del miriñaque, cuya silueta, hoy antipática y aborrecible, se encargarán de aligerar, por un lado el arte de las modistas, y por otro el buen gusto de nuestras elegantes. No hay adorno feo en una mujer bonita, ni hay moda despreciable como no sea exagerada. Por eso, en cuanto á miriñaques, si hoy nos asusta la idea de un embudo demasiado obtuso, mañana nos encantará la vista de vina esbelta y graciosísima campana. Si la ampulosidad amenaza al vestido, la sencillez y la elegancia dominan en los sombreros de esta primavera, lo mismo en las lindas capotas de visita que en las tocas y sombreros redondos para paseo. Los dos modelos que ofrecemos á nuestras lectoras y que adornan este artículo, son de tan palpitante novedad como visible y sencilla elegancia. Es el primero un sombrero redondo cubierto de encajes negros ó crema, bordeado de paja fantasía, y adornado delante con un gran lazo de encajes también festoneado de paja rizada. Lleva detrás un grupo de rosas amarillas, ó bien un houquet de flores negras ó amarillas también. El segundo es, como se ve, un sombrero para niña: el casco es de gruesa paja encarnada y blanca, azul obscuro y blanca, ó bien rosa y blanca. Como adornos, un gran lazo de ancha cinta de raso del color obscuro del sombrero, y dos plumas que se elevan en el otro lado.