Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
FOTOGRAFÍAS ÍNTIMAS DON GASPAR NÚNEZ DE ARCE J iisiiANDo la incomparable Alliambra granadina bajo la dirección inteligente de Diego Marín, fj un pintor paisano suyo, recuerdo que mi amigo y guia decíame antes de penetrar en los patios: M Í 6 s usted los ojos y no los abra hasta que yo le avise! ¡De me la mano! ¡Mire ahora á la ¿CJ derecha! ¡Ahora al frente! De la misma manera debe entrarse en casa del gran poeta, r- 7 párpados caídos, sin levantarlos hasta que le hayan colocado á uno de espaldas en ¡a í) f puerta por la que se va á las restantes piezas de recibir Surgirá entonces ante las atónitas pupilas, con sólo hacer mental abstracción de los libros, algo como el trascoro de una catedral. h La estantería, cargada de volúmenes, cubre desde el siielo hasta cercade la cornisa dos muros de la 1 habitación E s de roble, del severo roble que tan bien cuadra en los muebles imitación del Eenacimiento, con admirables labores en talla que no se desdeñaría Berruguete en firmar Columnas torneadas, zócalo saliente con medallones y figuras en relieve, crestería de exquisito gusto lo repito al pronto las espaldas de un crucero plateresco Como notas típicas de la biblioteca, dos jarrones indostánicos de gran valor arqueológico, empotrados en dos huecos de la librería como en dos hornacinas, y en el centro de la pieza una mesa de ancho tablerg, cargada de tomos enormes con tapas lujosas Demos una vuelta entera De los labios se escapa una exclamación de asombro Una puerta intermedia, sin hojas, con recogida cortina- tapiz, sirviendo de comunicación á dos salones, el primero como de tertulia, el segundo el de trabajo Una mancha blanca convida á los ojos... E s una escultura de tamaño natural, inspirada en el más hermoso de los cantos del literato insigue: La visión de Fr. Martín Allá, lejana, en la última estancia, se columbra la mesa- escritorio Penetremos en el templo Por todas partes óleos, acuarelas, dibujos, aguas fuertes; pero con la singularidad de que los asuntos de tales obras artísticas se hallan tomados de los poemas del vate inmortal Aquí el castillo roqueño feudal de El Ve rtigo allí la enamorada Maruja del Idilio orando y esperando; allá el monje de la Visión solicitado ante el mismo atril, entre las imágenes asce ticas nacidas del canto llano, por la seductora silueta del amor carnal, que le dice, tendiéndole los brazos: ¡Yen! Si no ando equivocado, todos son obsequios, testimonios elocuentes de entusiasmo hacia el gran poeta, pruebas de la obsesión que en número inmenso ha ejercido sobre sus contemporáneos Yo no vacilaría en clasificar estas dos habitaciones, ante tal circunstancia: Museo íTúñez de Arce Lo recuerdo con entera claridad La primera obra que conocí del insigne D. Gaspar, como le decimos los que nos honramos llamándonos sus amigos, fué La Visión de Fr. Martín Laimpresión que me dejó en el espíritu la lectura no se me olvidará nunca El eco terrible de los maitines, lleno de lamentos, saliendo de- la penumbra del coro, débilmente iluminado por los cirios, y volando por las naves de la iglesia; las siluetas de los monjes, pardas, rudas, rígidas, inmóviles, algo estatuas, exhalando las penas del espíritu pecador en los gritos del gigantesco Miserere; la sillería solemne, testigo de las rebeldías del pecado vencido por la oración en común; el fraile reprobo espantado en su rincón, con los ojos desencajados, sin poderse defender del lascivo halago, sin acordarse de los rezos aprendidos en la celda para librarse de aquella deidad atrayente, de aqu la figura vaporosa y aérea de mujer que le brinda la dicha con lánguidos ojos, y coronándolo todo, estallando sobre el conjunto de místicas armonías, los glaciales acentos- de la duda que domina los santos versículos, diciendo entre carcajadas diabólicas: ¡Soy inmortal! Núfiez de Arce es el poeta del escepticismo, el cantor que necesitaban nuestros tiempos de lucha; pero su descreimiento no es el frío y analizador de un Voltaire, ni el materialista y exótico de un Gerardo de Nerval, sino el impetuoso y apasionado del apóstol Tomás, que niega, buscando entre las brumas de su espíritu la suprema verdad, hasta ¿que la encuentra y se postra á sus pies, deslumhrado por sus reflejos. La nota suave, blanda, dulce, de íntimo sosiego, de apacibilidad deleitable, que se encuentra en sus obras, la musa que le ha dictado sus idilios, es la musa de la fe; el alma que no cree carece de esta intima ternura. Cuantos americanos nos han visitado durante el Centenario pasado, traían el firme propósito de conocer á líúñez de Arce, popularísimo entre ellos. Pero el caso es que el ilustre vate carece, en cuanto á la persona, de rasgos típicos; enjuto, barba corta, sombrero lustroso, nada de melenas, gabán como el de todo el mundo, aspecto antes de ministro que de poeta La Providencia no deja cabos sueltos, y yo les hubiera dicho á los colegas de por allá: ¿Veis aquel señor grueso, con patillas de banquero y risueño rostro? ¡lío, no es ése! Ese es un muy distinguido y simpático literato. Secretario de la Sociedad de Escritores y Artistas, Castillo y Soriano ¡D. Gaspar es el otro que va siempre con él! JIJAN L U I S L E Ó N