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274 perceptible, al menos totalmente, más que en el Senegal. ¡Olí, desdicha! Mal empleado espectáculo para esa gente. De seguro que se lian quedado á obscuras. Verdad es que á obscuras también nos hubiéramos quedado aquí. Pero lo que en Europa hubiera sido una diversión, ha sido para los negros un apuro. Porque ¡ahora sí que se habrán yisto negros! Yo no sé en qué consiste, pero todos los años, al abrírselas Cortes, aparece en el Congreso un loco pretendiendo jurar y consiguiéndolo casi siempre. A veces entra en el salón de Sesiones, donde es difícil distinguirle por su poco seso; otros años no pasa del salón de Conferencias, y allí pide á voces una cartera, ó, á lo menos, una caja de papel timbrado; este año no ha pasado de la escalera, como los civiles de la copla. El loco del Congreso, ¿es el mismo de todos los años? Si así fuera, los periódicos debieran dar la noticia como hacen las citas los libros científicos, poniendo una llamada y escribiendo al pie: Loco citato. I Son varios locos? Entonces la cosa es más grave. Indica en esa desgraciada clase una tendencia irresistible hacia la plaza de las Cortes; fenómeno digno de ser estudiado por los alienistas. Acaso llevando el Congreso á Léganos y poniendo el manicomio donde hoy está la Cámara, se consiguiera que todos los orates de la Península, los conocidos y los ignorados, los encerrados y los que se escapan acudieran como manso rebaño al caritativo y nosológico asilo. La tarde de autos preguntaba alguien en el corrillo: ¿Qué es eso? -Uno que quiere entrar en las Cortes. ¿Y por qué no le dejan? -Porque ha perdido el juicio. -Que entre á ver si lo encuentra no será el primero que lo ha perdido allí. Si el actual Congreso es, como dicen, un Congreso de yernos, se completaría dando entrada á los locos. Los niños y los locos dicen las verdades. Puede que resultaran éstas las mejores Cortes de toda nuestra historia constitucional. Por lo demás, es injusto, á todas luces, prohibirle la entrada en el Congreso á un hombre por la única razón de que está chiflado. ¡Lo que sobra son chiflados allá dentro! Lo que hay es que no se enteran de la rechifla. Inicióse una suscripción á perro chico para regalar un bastón de mando al nuevo Alcalde de Madrid, D. Santiago ¡y cierra España! Ángulo. La cuota no puede ser más significativa. Acierte ó cometa yerros, Ya ve el Alcalde trayor Que el cargo es de lo peor, Porque es un cargo de perros. Para dar tiempo al tiempo de rectificar las listas electorales; para echar medias suelas alas leyes Provincial y Municipal, y para no dar tres tazas seguidas de elecciones al país, que ya está aburrido de ese caldo, parece que se van á aplazar las próximas elecciones municipales. Escucha: ¿y qué es aplazar? -Le pregunta un chulo á otro. -Pues eso debe de ser- -Dice éste, dándose tono- -Que se harán las elecciones JSn la Plaaa de los Toros. El Eey de Servia ha enviado á paseo á los Regentes y se ha declarado mayor de edad. Según los periódicos y el almanaque de Podagra, digo, de Gotha, el atrevido joven cuenta diez y seis años tan sólo. ¿Tan sólo? Siempre contará con algo más. Unos en Palacio y otros en el relevo de guardias, casi todos los madrileños han oído á la banda del regimiento de Zaragoza. A estas fechas ya debe estar andando con rumbo á Chicago. Lleva una porción de aires nacionales. Ocioso es decir que el viaje no lo hace á la vela. Para no gastar los aires por el camino. Telegrama de Fabra: En una reunión celebrada ayer por los representantes de los sindicatos de obreros del puerto de Londres, se decidió que en toda Inglaterra no se trabaje por la tarde. Ignórase si el acuerdo será cumplimentado. Lo será indudablemente, pero sólo en las provincias del Sur. Porque eso es una vagancia del Mediodía. LUIS ROYO VILLANOVA.