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267 inmensa Tendría entonces catorce ó quince años, y créame usted, resultaba una virgen de Murillo- ¡J a ja! ¡Sois atroces los enamorados! -No lo tome usted á hipérbole Había en el rostro de aquella niña un resplandor inefable Con ella se apearon una señora y un caballero de madura edad, vestidos con elegancia; quizás sus padres. En la sala del teatro ocuparon un palco, y la jovencita debía ser inteligente, porque aplaudió con entusiasmo á todos, incluso á mi- -Un poco tarde te la doy; pero que sea enhorabuena- ¿Se burla usted, maestro? ¡Qué tonto te ha hecho Dios, caro discípulo! Jamás me permitiré yo divertirme de t i fué una bre ma; continúa. -Pregunté á mis compañeros, á los empleados de la Empresa, á los amigos: nadie la conocía Se trataba sin duda de algunos extranjeros Al concluirse el espectáculo la esperé á la puerta, monté en un carruaje de alquiler, la seguí y se encaminaron á un hotel En la fonda me despejaron la incógnita Era una familia española que realizaba un largo viaje Al día siguiente torné al albergo Habían volado en el tren de la madrugada, sin decir á dónde Calcule usted mi desesperación Mi carácter de pensionado me impedia moverme de Roma ¿Y qué ruta emprender? Pedí, sin embargo, un permiso; me gasté mis pocos ahorrillos recorriendo las principales capitales de Italia; nada Hasta hoy- -Pero, criatura, ¿es posible que se te encendiera una pasión tan tenaz con sólo el encuentro con esa chiquilla, y que no la hayas olvidado al cabo del tiempo? -Ya usted sabe que soy incapaz de mentir Le aseguro á usted que el recuerdo de mi desconocida constituye mi felicidad, y á la vez mi tortura, porque la adoro con igual vehemencia que al principio... ¡Pobre Luis! II- ¡Vaya una manera de llover! -Yo no sé por qué no hace usted renuncia de su plaza de organista Es usted viejo, ha trabajado mucho, yse encuentra cansado, no necesita usted de su sueldo para vivir ¿A qué sacrificarse de ese modo? Un, día se le revuelve á usted el reuma, y cuando quiera usted recordar no tiene remedio- -Cualquiera que te oyera, creería que soy un potentado- -No lo es usted, pero mil veces me ha dicho usted que con su jubilación le sobraba para vivir- í- ¿Y voy á resistir yo menos que el párroco, que ya se dobla de viejo buscando la tierra? Además, créeme, Luis, si me quitaran mi órgano y mis novenas, me matarían Y t ú ¿qué tal andas de lecciones? -Regular Hay mucha gente que enseña á tocar el piano- Por supuesto, continúas arrodillado ante tu desaparecida; ¿no la has olvidado? ¡Olvidarla! ¡Sí, sí, ya sé que no pierdes la esperanza de encontrarla; que continúas contándola tus cuitas á la luna, que es la fiel compañera de los soñadores! -Pues aun aguardo... ¡El corazón es siempre el mismo! III- -Aquí me tiene usted á sus órdenes... ¿Qué le decía yo? Ahora merecía usted una regañina por indómito- -Dispénsame que te haya molestado llamándote- ¡Eh! ¡Vaya usted enhoramala! De sobra sabe usted que dispone de mi en cuerpo y alma, maestro- -Y yo te lo agradezco profundamente- -Basta de cumplidos ¿Qué le pasa á usted? -Sin duda que me sorprendió ayer la lluvia sin paraguas y me calé Estoy casi baldado- -Pues quieto en la cama- -Eso pensé; en este tiempo no hay novena ninguna, y en hallándome bien para la misa mayor del domingo, asunto concluido Hoy es lunes; me bastaba la semana para curarme Pero he aquí que hace