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259 Ahora tenemos en Price un par de oontorsijnistas que tienen dislocado hasta el juicio. ¿Cómo harán eso? -decía un espectador al verles plegarse y desplegarse como un mapa de bolsillo. -Muy fácil- -le decían: -se tragan un carrete, y la digestión se encarga de lo demis. Caramba! La cosa no puede ser de más mérito. -Ya lo creo; y lo mejor es que trabajan sin aparatos; ya ve usted, han salido sin devanaderas ni nada. sonar bombos aéreos, fanfarres atmosféricas, trombones en libertad, bombardinos en la cuerda floja, Y se vm h s ai -es llenos J) divinfis at- monias y ceksííalrs coTiciertos. De este modo sencillo, modernista y telegráfico, ejecuta el artista todo su repertorio. Ks la primera (ejecución por la electricidad que vemos en Madrid. ¡Demonio! -exclama alguien asustado; -esto debe de ser alguna nueva invención de Kdison. -Al contrario- -le responden; ¿no ve usted que es la electricidad puesta en solfa? En Colón predomina la caballería. Caballos saltadores, caballos de carrera (con el doctorado concluido) caballos con asistencia acrobática y caballos á pupilo. E l TÍO Vivo llegará de un momento á otro. Con un ejercicio como éste, ambos artistas tienen el éxito asegurado. Porque, efectivamente, eso no es un ejercicio cualquiera; es el disloque. La parte musical tampoco está descuidada ni mucho menos. En Colón hay clowns musicales como en Price, y el divino arte queda por los suelos con macha frecuencia. Hay artista que consigue hacer sonar un cigarro de la Tabacalera. Lo cual no deja de ser un mírito casi tan difícil como el de hacerle arder. Pero en materia de colmos musicales, nada como la música del porvenir que exhibe un artista en la plaza del Key. Por medio de la electricidad estática, ó mejor dicho, dinámica, porque quien se queia extático es el público, rompen á La concurrencia es naturalmente pacífica, y se comprende. Aunque un día hubiese un alboroto, nunca llegaría el público al extremo de pedir caballos. El cerdo del clown Nini es un animal inteligente y aristocrático verdadera honra de su raza. Más que un cerdo pequeño es un infante de la cerda. ¡Cuidado que se necesita paciencia para educar á un animal de éstos! -le decían á Gedeón. -No lo crea usted es cosa fácil. -Pero, hombre, ¡siendo el animal tan pequeñitol- -Es que empezaron á educarle cuando era mayor. La sabiduría, por lo visto, haoeá los hombres huraños, y encogidos á los animales. TONINO.