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G reat atraction en Parísh, soirée fasMonaile en Colón, inaugaración de la temporada en el Senado; ¿qué puede pedir más el más exigente de los españoles? Nada absolutamente. A imitación de los romanos, solemos pedir de vez en cuando pwnem et circenses, y lo cierto es que si el panem no va muy abundante ni barato, en cambio tenemos los circenses por partida doble ó triple, si se toma en cuenta el contingente acrobático, gimnástico y mímico de las Cámaras recién abiertas. Allá en la plaza del Rey diríase que el teniente Euiz, sugestionado por los aplausos que oye á su izquierda, levanta la mano, no excitando á la resistencia, sino probándola él mismo con una pesa de dos arrobas, y que la gloriosa espada que el año 1808 esgrimió contra el francés, se ha convertido en pacífica señal de tregua, ó sea en el consabido cartel de descanso. Adelante, señores, adelante! Dentro del circo nos espera Miss Fuller, cuya danza seiyentitia ha sido el encanto de las Folies Bergeres, y eso que el público parisiense ya está acostumbrado á los líos. Miss Fuller es el primer capote de la compañía. Aquel manto flexible, amplio y maravilloso, es el Proteo de los mantos; ya semeja una hélice, ya parece una gorgnera, ya las llamas del alcohol, ya las alas de una mariposa. Pero aquí se cae miss Fuller. Hay vividor que viendo en la danza serpentina una nueva manera de sacar dinero, está ensaj ándose á danzar lo mismo que la inglesa, pero con un número extraordinario de La Época. Sin contar con que en. nuestros círculos políticos hay quien hace c u a n t o liss Fuller y muchas fullerías más. La domesticadora d e palomas y serpientes es otra maravilla en su género ofidio. Hacer vivir vida común á un pichón inocente y á un boa constrictor, es como poner en paz á un conservador de la Huerta con un silvelista declarado. Esta Salambó de nuevo caño pasa de muleta á los culebrones como si fueran novillos de tres hierbas. De donde se infiere que con esa muleta y el capote de miss Faller tendría bastante D. Práxedes para acabar con bien esta legislatura y aguantar catorce más sin serias dificultades. Las amazonas montando á la alta escuela, las écuyéres pasando por el aro, el personal de la compañía saltando en batudas de competencia todo esto ha pasado á la historia en bien del progreso acrobático.