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r u- i. yrdf Los futuros presupuestos. -S siones dobles. Trabajos parlamentarios. -Diputados temporeros. Calma chicha. -Asuntos cronicables Tratados de comercio. Tarifas y Guzmanes. Tijeretazos. La discusión de los presupuestos, único hueso de nuestras tareas parlamentarias, empieza á preocupar á los escasos padres de la patria que piensan en el día de mañana. -Verán ustedes como no nos queda tiempo. ¿No ha de quedar, hombre? Si hay más días que longanizas. -Pero todos se los llevará la discusión del Mensaje, las cuestiones previas, los incidentes personales usted no conoce el paño se habla mucho, pero se obra muy poco en esta casa. -Mejor que mejor; cuando una casa se mete en obras, adiós mi dinero; todo se lo lleva la paleta del albañil. También yo creo que los presupuestos deben ernpezar á discutirse cuanto antes, 3 abogo por Una discusión amplia, detenida y minuciosa. N 6 porque sea amigo de la palabrería, sino porque comprendo que aquí lo único que falta es dinero, y quiero saber si es cierto eso de que la luz brota irremisiblemente de la discusión. -Desde 1. de Mayo- -dice un diputado con el mejor deseo- -debemos celebrar sesiones dobles. -Estoy conforme con todo menos con el verbo; si ponen sesiones dobles, me conformaré; pero celebrarlas como se celebra un chiste, francamente me parece mucho. Ello, sin embargo, es de absoluta necesidad. Lo que hay es que estas dobles tareas no empezarán el día 1. por ser la fiesta del trabajo; ni el 2, porque es fiesta nacional; ni el 3, porque es la Cruz de Mayo; ni el 4, porque todavía es un cuatro de espadas; es decir, aun está la tropa en los cuarteles; pero el 5 del 5 no pasa, porque ya se sabe que no hay quinto malo. Un candidato derrotado propone al Congreso tin medio sencillo de hacer más llevaderos estos trabajos. Puesto que hay tela para todos, y el personal de diputados que hoy existe acaso se resienta en su importante salud, ¿no podría aumentarse el número de p l a z a s como se hace con los chicos de la judicatura? Es cosa que no vale dinero, y resultaría de gran u t i l i d a d sobre todo para aquellos diputados de acta tan grave, tan grave, que no le alcanza ni la Extremaunción. Y eso que viene ardiendo- -como decía el otro- á juzgar por lo que se cuenta de la Comisión de actas. Este cuerpo de diputados temporeros, auxiliares, momentáneos ó como quisiéramos llamarles, daría al Congreso honra, gloria y consideración social. Porque es una mala vergüenza que los picadores tengan su entra y sal que los cocineros tengan su pinche, que hasta los ciegos de pega tengan su lazarillo, y no haya, sin embargo, en nuestras Cámaras media docena de encuartes para ayudar la subida de esas sendas empinadas, ásperas y penosas, Por donde se cantina De la inmortalidad al alto asiento. Hay períodos desgraciados para el cronista. En épocas de marejada política, literaria ó social, es fácil encontrar asuntos cómicos; mas ahora no está la madera para- hacer tenedores ni otros objetos de punta. En época parecida á la presente, allá en tiempos de los grandes fracasos bursátiles y de las magnas equivocaciones bancarias, sabía el talento de Selgas hacer risibles y literarias cosas de suyo tan ingratas y prosaicas como la ley de