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242 Trescientos operarios han sido despedidos de la Casa de la Moneda por haber cesado la acuñación de la plata. Trescientos hombres que se han pagado la vida haciendo dinero y salen ala calle sin un cuarto. El contraste no puede ser más terrible. La necesidad de estos obreros es mucho más atendible que la de cualesquiera otros, porque al suspirar por el jornal, no sólo sienten el ingénito amor que todos tenemos á la moneda, sino el razonable cariño que todo autor siente por sus obras. Verdad es que si los confiteros aborrecen el dulce y los cocineros la comida, acaso estos Jornaleros sin trabajo experimenten el mismo hastío respecto á la moneda de plata. Y en todo caso habrían de aborrecería, ya que no por otra cosa, por desagradecida. Como todo ingrato, le ha vuelto la espalda apenas ellos le han dado valor, gracias á su trabajo y á sus sudores. Nadar ayer en plata y no tener hoy sobre qué caerse muertos; fabricar hoy miles de pesetas y no alcanzar mañana un perro chico La fábula del rey Midas no es tan fábula como parece. Y perdone el lector que la Crónica de hoy tenga un deje amargamente socialista. Después de todo, ello es más modernista y fin de siglo que pegar á los curas y á los reyes, yunques aun de la crítica periodística, como si todavía viviéramos en los tiempos pacíficos de las manos muertas y á estas fechas no hubieran decapitado á Luis XVI. Las planas del BLANCO Y NEGRO se honran hoy con un dibujo de D. Marcelino de Unceta, cuyo nombre es respetado y querido, no sólo del público, sino de los compañeros de arte, que ya es el colmo del humano cariño. La firma de ünceta, mi ilustre paisano, no necesita elogios, y menos si son míos, ya que mi nombre es siempre recusable por impericia y ahora podría serlo por parcialidad. Mas no he de dejarme en el tintero la promesa arrancada al maestro de seguir colaborando en esta Revista, ilustrando Cuentos militares, que BLANCO Y NEGEO comenzará á publicar en breve. Dos días estuvieron los coches sin andar con motivo de la Semana Santa Pero cuando volvieron a ponerse en marcha menudearon los atropellos como justo resarcimiento de esos dos días de calma Y aquí la dualidad de criterios. Unos piensan que esa fiesta de cuarenta y ocho horas no debía guardarse por los cocheros, para que la gente no pierda la costumbre de ir prevenida. Y otros creemos que la Semana Santa debería tener trescientos sesenta y cinco días, para mayor seguridad de los que viajamos en el modesto y jamás atropellador coche de San Francisco. Leo, á propósito de la crisis francesa: El futuro Ministro de Hacienda, Sr. Poincarré, es un joven de unos treinta años La edad crítica para meterse á redentor. Dentro de tres años ¡ya se sabel lo sacrifican. Hemos tenido en estos días; Reunión de los diputados íusionistas. ídem de los conservadores. ídem de las minorías republicanas. ídem de los conservadores disidentes. Todos los cuales han asistido puntualmente y como un solo hombre á las reuniones respectivas. líi en calidad de esoepcióa Re dio el caso desgraciado De que cualquier di putado (Faltase á la reunión El tifus ha entrado en un asilo de París. Estamos de enhorabuena. Porque, por lo visto, es ya una enfermedad pobre, desvalida y completamente desahuciada. Luía BOYO VILLANOVA.