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VjMCr j NOTAS INSTANTÁNEAS MADRID- UNA FUENTE DE VECINDAD ¡Si hablara el caño! Él se sabe de memoria la chismografía del barrio, las casas en que apenas dejan á la criada comida, las en que se tiran los platos á la cabeza el amo y el ama, las en que el señor se mete en la cocina mientras la señora se da aire con el abanico, las en que hay novio oficial, simpático ó antipático, según se corra en las gratificaciones... Todas las mañanas asiste el fresco chorro á la misma escena y oye idénticas especies La fuente se trueca en un salón de conferencias al aire libre, y allí cambian á gritos, entre recias carcajadas y sabrosos comentarios, sus impresiones las comadres y criadas de los contornos, amenizando la espera forzosa para tomar vez y llenar De ordinario reina en el público la mayor armonía, y todo lo más se cruzan entre las muchachas, por un quítame allá esas pajas, palabrotas y dichos soeces, que levantan tempestades de protestas, según las respectivas simpatías; pero á lo mejor soplan vientos de fronda, destápase la urna sagrada de los femeniles secretos, estallan chasquidos de bofetadas ó azotes, y salen volando moños y trenzas con harto escándalo del cráneo desnudo... La hora de moda ha pasado Hasta que la tarde congregue de nuevo á las mujeres, con su cántaro al brazo, en torno al caño común, la fuente permanece silenciosa y solitaria Sólo el aguador errante del borriquillo se para á llenar sus cubas, ó algún travieso rapaz, echándose con todo el peso de su cuerpo sobre la llave, se entretiene en desparramar el chorro con sus dedos disparándole fuera del pilón... La vieja portera de la esquina y la chica del segundo se encuentran casi siempre llenando Acaban de llegar La comadre tiene la vez; con sus brazos remangados coloca su cubo en su sitio, y apoyando el brazo en el respaldo de la fuente, y mientras el agua invade e cacharro, se enreda de conversación con la moza que aguarda al otro lado, con su remangado delantal, su almidonadísima, blusa, que le dibuja gallardamente el busto, y su vasija suspendida descansando sobre la falda La vieja habla algo á la joven poniendo una cara muy maliciosa y alegre; la criada, abstraída, la responde sin volver la cabeza y clavando los ojos en la distancia con la fijeza con que se mira á lo lejos cuando se espera á alguien El cubo hace glo, glo, y empieza á rebosar La comadre, sin suspender la charla, coloca en su lugar otro cantarito, y de pronto, las pupilas de la muchacha resplandecen, se llena su rostro de júbilo, se sonríe, y doblando una esquina viénese hacia la fuente, sonando sus espuelas, gallardo y arrogante, un cabo de batidores de lanceros JUAN LUIS LEÓN.