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231- ¡Vámosl- -lé replicaba alguno de los diestros, -que á mi ine parece asín como que eso es á moo e sueño; que pa ser matador de toros sa menester veri de guena cepa. -Que sí- -afirmaba D. Eafael. ¿De toro y de vaca? ¿No es éso? -Pues sí los hay, on Rafaé, que han sido toros y otavía no ayegáfn. Por su parte, los amigos, parientes y cuantas personas de su clase conocían sus afióiones al toreo, procuraban apartarle de semejante oficio, pintándole como vil y bajo. Pero todo fué inútil: el capitán del ejército D. Rafael Pérez de Guzmán tomó la absoluta, y en seguida la alternativa en la Plaza de Sevilla, academia de toreros, en 2 Í de Agosto de 1830, y en Madrid en 13 de Junio de 1831. Montes había sido su maestro. ¿Qué tal él S 3 ííonfo? le preguntaba algún aficionado. Y Paquiro respondía: Q u e s e r a Hn matador de veras, porque tiene la primera materia el corazón. -De torear en una plaza de Andalucía venían el Sr. Frasquito, D. Rafael y sus cuadrillas. Mal avenido el novel matador con pasar tantas horas encerrado en la galera, traía con él su caballo, y apeándose de la mensajería; montaba en el jaco y se adelantaba por la carretera ó por sendas y atajos. Por supuesto, sin olvidar el retaco ó un par de pistolas, que eran entonces, y aun serán siempre; documentos personales indispensables para viajar en tiempos revueltos, y los derechos individuales más respetables ó más respetados en períodos de paz y de tranquilidad. En el camino, ó en llegando á cualquier ventorrillo de los que embellecían la carretera, se detenía y esperaba á la llegada de la galera para incorporarse al Sr. Frasquito y la gente. Entraron ya en los llanos de la Mancha. ¡Buena tierra! -dijo Poquito pan, que era picador de la, cuadrilla de Montes. ¿Por qué, Antonio? -le preguntó el matador. -Porque aquí se recoge muchísimo trigo, y por lo sombría. ¿Ha visto usté, señó Frasquito, que aquí en estas yanuras ve el caminante, en cuanto que principia el día, er pueblo donde va á dormir, ¡yá, lo creo! y dende que nase, si sale andando, ve er punto donde se ha de morir? ¡Jesús qué vistasl