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FOTOGRAFÍAS ÍNTIMAS DON EUGENIO SELLES lEN pudiera pasar por cuarto de trabajo de un arqueólogo el despacho del brioso autor dramático, si no resultara para ello demasiado limpio. Le falta ese polvo sagrado que cubre los muebles y que, cobijado bajo el pabellón de la ciencia, se ríe de la escoba y del plumero, los eternos enemigos de los cachivaches antiguos Pero á primera vista se comprende que no ha de pisar nunca aquella estancia la silueta encorvada y asmática del coleccionador de grandes gafas á caballo sobre la nariz, sino la del aficionado exento de extravagancias y fanatismos. Tapando con un cristal la entrada de la habitación, quedaría convertido el despacho de Selles en una vitrina de museo. Junto al balcón brillan las labores de oro de una arqueta del siglo x v es un vargueño de puro estilo, con asas, chapas y cerraduras de bronce; bajando la tapa, descúbrese un tropel de cajoncitos, disimulados entre áureas columnillas salomónicas y arcadas de marfil; allí guarda Selles un copioso monetario, constituido por muy curiosas y raras piezas de plata y de cobre. E n la rinconada vecina yérguese una gran ánfora romana auténtica, bien conservada, pero con las huellas de su edad en los poros del vientre. Enfrente se abre otra arca de concha con ensambladuras, que en su interior esconde el anagrama de la Compañía de Jesús, dibujado en el techo de un guardasecretos Dos panoplias con armas históricas, arcabuces, tizonas, lanzas, alfanjes, dagas, una media coraza muslímica y otros efectos de guerra, penden del muro del fondo, resaltando el hierro viejo sobre el rojo del escudo. Arrancando de la chimenea hay un Eccehomo antiguo, al óleo, con una orla en la que se leen las palabras de Job á los pasajeros; otro lienzo arcaico se asoma por encima del vargueño; la lámpara es pompeyana; la mesa y las sillas, del Renacimiento. Diríase que allí no se consiente nada que no sea refinado y artístico Sin embargo, la nota del despacho no la constituyen ninguno de los suntuosos muebles. Junto á la puerta del cuarto, sobre un pie, distínguense varios trozos de barros latinos, hallados en excavaciones hechas en terreno andaluz, y diferentes azulejos árabes, de Granada. Y entre los venerables restos, encuéntrase como una caja de piedra amarillenta, muy porosa, que deja adivinar las no extirpadas humedades del subsuelo Es una urna cineraria romana, descubierta en Itálica Apartada su losa de arcilla, aparece algo en el interior, como fragmentos calizos,