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REVÍSTA LUSTRADA f Año III Madrid, 1. de A b r i l de 1 8 9 8 ro Núm. 100 Á OCHO DÍAS VISTA El mapa militar. -Protestas de adhesión y protestas de Cierre de tiendas. -IVIínisterio de la Guerra sin cuartel. -El mapa de López Domínguez. -Centros de gravedad. -La cola de las reformas Sorteo de proyectos y sorteo de dificultades. -Reapertura de Nuevos objetos. -Las sobras de Chicago. desagrado. Alejandro VI y el mapa de y el rabo por desollar. ías Exposiciones. iGUE en provincias el jáléo ocasionado por la contradanza de las Capitanías generales. Las localidades favorecidas nombran archipámpano adoptivo al Sr, Ministro de la Guerra, organizan manifestaciones de gracias, y, á falta de cuarteles, fabrican castillos en el aire para alojar las tropas que sé les vienen encima. Las ciudades perjudicadas nombran al Consejero de la Guerra, no hijo, pero tío adoptivo con todas sus consecuencias, ponen las banderas á media asta, y aun á cuerno limpio, y dicen que se las trata peor que á caballerías, porque éstas, al ñn, tienen sus guarniciones respectivas, mientras que los pueblos postergados se quedan sin la menor esperanza de guarnición. El cierre de tiendas es la manifestación más típica de este disgusto an- tiministerial. Se cierran las tiendas á las dos, vuelven á cerrarse á las tres, hay otro cierre á las cuatro, y á las cinco una nueva y general clausura de los comercios. -Pero, señor- -decimos los espectadores, ¿es que esos caballeros manifiestan su disgusto dando portazos? El júbilo de los unos enardece á los otros en sus protestas, cada día mayores y más unánimes. -Esto es desnudar á un santo para vestir á otro. -No, señor- -responde el perfecto ministerial; -aquí no se desnuda á nadie; el traje se respeta; lo único que se quita es la guarnición. Convenido- -arguyen los protestantes; pero ¿qué hacemos ahora de nuestros cuarteles, y qué hacen sin ellos las ciudades favorecidas? ISo es el perjuicio para nosotros, sino para el ejército, -que se queda sin casa ni hogar. Convengamos en que por unas y otras razones el actual Ministro de la Guerra debe llamarse de hoy en adelante Ministro de la Guerra. sin cuartel Convengamos en que el papa Alejandro VI, al trazar en su mapa famoso aquella línea qué sepa- raba los dominios españoles de los portugueses en las tierras descubiertas y por descubrir más allá del Océano, no produjo marejada semejante á la que ha producido el general López Domínguez trazando en el mapa de España el encasillado militar de la Península.