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201- -Vamonos Las tres La gran hora para andar á gusto por la calle Convéncete: la noche es lo único perfecto ríe la creación, y el bicho más simpático el buho, el dios del silencio... ¿Has visto tú algo más indiscreto que la luz, que no hay nada que no saque á relucir? Yo adoro las tinieblas, chico, las sombras, que todo lo callan, incluso el estado de mi ropa- ¡üf! ¡Qué bien venia ahora otro traguito para sacudir la helada! -Vaya, amigo Hasta mañana Me largo á mi cuchitril... -Y yo al mío Adiós II- ¡Me ha reventado el maldito editor! Podía haber empezado por decirme que no le convenía el original, y no traerme arriba y abajo, como un zarandillo, para devolvérmelo después Y ahora, ¿qué va á ser de mis botas y de mi chistera, que aguardaban el dinero de ese hipopótamo, con la esperanza de descansar? Nada, están condenadas á servicio eterno Por lo único que me alegro de que no me hayan tomado la novela, es por el casero; ya tiene para rato ¡Ea! Los duelos con pan son menos; hagamos un policiaco registro en el bolsillo... ¡Cinco pesetas y tres perros grandes! ¡Pero si soy rico! Almorcemos Me muero de hambre ¡María Santísima, qué mujer! ¡Qué pies, qué manos, qué talle, qué cuerpo! ¡Yo no he visto nunca nada tan gallardo! ¡Parece una andaluza injerta en una inglesa! Mira como Carmen y anda como Ofelia Decididamente, la gazuza inspira ¡Si no hubiera tenido apetito, no hubiera escrito Cervantes el Quijote! ¡Y debe de estar bien de cuartos, porque lleva buena ropa! ¡Qué lástima! Si anduviera mejor trajeado Me gusta de veras ¡Ea! ¿En qué café acampo? Sentaré mis reales en el Inglés, que es el más próximo ¿Dónde se ha metido mi rubia? ¡Allí va! Parece que lleva el mismo camino que yo ¿Será soltera? ÍTo debe de serlo; no iría sola Viuda ó casada; no cabe dudarlo ¡Y que no me placen á mí unas y otras! ¡Hombre! Por allí viene Juanito Melaza, el revistero de salones ¡La saluda! El me va á decir quién es ¿La Baronesa del Sauce? ¡Eh! ¡Si me figuraba yo que era una hembra de campanillas! ¡Hola! El restaurant ¿Quieres acompañarme, chico? Pues adiós ¡Señora á los pies de usted que no cambio yo por sus gracias las de mi morena, una boteUita de Valdepeñas que pienso consumir ahora mismo! III- ¡Dios mío! ¡Yo necesito elevarme, llegar hasta ella, que sepa que la adoro! ¡No, no puede ser una estatua! ¡Por aquellos ojos dulces, de placidez suprema, se asoma un alma de una ingenuidad celeste! Hay en su persona algo de alado é inefable ¡Qué feliz será el hombre que alcance su cariño! ¡Media vida daría yo porque me abriera su corazón purísimo, porque escribiera mi nombre en él! ¡Si ella pudiera comprender hasta qué punto la quiero, con qué adoración venero á mis solas en mi pecho su idolatrada imagen! Mañana, mañana se decide mi suerte ¡Ella irá á su palco, asistirá al estreno y me verá salir llamado por el público, aclamado, en triunfo! ¡Dios mío, qué momento cuando clave en mí sus gemelos! Me conocerá de seguro ¡Qué sorpresa! El autor es ese joven que á todas partes la sigue, devorándola con los ojos Su sombra ¡Si supiera el influjo que ha ejercido en mi espíritu! ¡Si supiera que sus miradas de ángel me han hecho honrado y decente, que trabajo desde que la conozco! ¡Ah! ¡Cómo purifica el amor! IV- -Pero ies cierto lo que me dices? El, el hombre de hielo, el impenetrable, el escéptico, la carcajada andando- -Lo que oyes Se prendó como un bestia de una aristócrata, con uno de esos amores delirantes que llevan á la locura, y la misma noche en que le silbaron su primer drama, perdió la razón; hoy está en un manicomio Anda, acompáñame á beber esta copita de ginebra... ¡Desde que á Luis le huyó el juicio, la tomo solo todas las noches! ALFONSO P É R E Z N I E V A