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tr- m- Rómulo dedicó á Marte El mes tercero del a ñ o Según indica el antiguo A Imanaque gregoriano. En latín, los eruditos D i c e n q u e s e llama Martius, En francés Mars, y en Italia, Como entre nosotros, Marzo. A este mes representaban (Y prosigo eruditando, Verbo q u e p a r a mi u s o En este instante he i n v e n t a d o) Representaban, decía, Por un joven fuerte y alto Cubierto por u n a piel De loba, como indicando Q u e fueron Rómulo y R e m o P o r u n a loba criados. Inconstante y desleal Nos pintan al mes de Marzo. Marzo. por la mañanita. Cara de mastín rabiando; Por la tarde de mancebo Valiente, robusto y guapo. Con lo cual, lector, expresa Este refrán castellano, Que á las diez hace calor Y á las once nos helamos. A s í pues, si es que no quieres Hacerte con u n catarro, Debes ir abrigadito Como á principios de año. Este mes, i. pesar de eso, Es para mí muy simpático; En él íTtítí San J o s é Fiesta que alegra mi á n i m o Pues conozco unas Jose s ue á Dios le están tuteando esde que cumplieron diez Y siete abriles ó marzos. L a fecha, para m í tiene Muchos recuerdos y encantos, Porque t r a e á mi memoria El d í a ya m u y lejano, Q u e me vistieron de corto Y i si t ú vieras qué guapo Estaba yo sin mantillas Y con zapatitos blancos! A los cinco días, Viernes De Dolores, g r a v e santo Y o p a r a no entristecerme, P u e s matarse no es cristiano, Visitaré en ese día Todas las Lolas que t r a t o Q u e haciéndolo con buen fin, g Como yo siempre lo h a g o Ni ofendo á Dios, ni tampoco L e doy por el gusto al diablo. Sábado: L a Anunciación, Suceso glorioso y fausto, Dulce esperanza y consuelo De todos los desgraciados. U n día después, ya sabes, Es el Domingo de Ramos Mas no de Ramos C a r r i ó n El autor tan celebrado; Y en plena Semana Santa Arrepentidos entramos, Y con fervor religioso- Recorremos los Sagrarios, Y en plateadas bandejas. Galantes, depositamos Lo que podemos y á veces, Lo que debemos que h a y casos En que uno se empeña por Salir airoso del p a s o Q u e en Semana S a n t a todas Las señoronas de r a n g o P o r escrito y d e palabra N o s dividen á sablazos. Luego son las procesiones Y aquí pierdo lo ganado Con el rezo y el a y u n o L a penitencia y el salmo; P o r q u e me doy al d e m o n i o Me desespero y me abraso, Maldigo de mi existencia Y al crimen disculpa hallo, Porque en mi casa se meten (Calle M a y o r ciento cuatro) Ochenta y ocho personas ue yo j a m á s h e t r a t a d o por ver las pro cesiones Me hacen añicos los trastos, Y me beben y me comen I- o que en diez meses no p a g o Pero al domingo siguiente Con usura me resarzo, Porque empiezan las corridas Y esto exalta mi entusiasmo. Á describírtelas voy; Préstame atención un rato Pero no, que ahora m e fijo, Y veo que este espectáculo Al mes d e Abril corresponde, Y si de él me ocupo, invado U n terreno que no es mío. Así, pues, termino y callo. (Agur, lector. Dios te h a g a M u y feliz, y hasta otro año! TOMÁS LUCEÑO.