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FOTOGRAFÍAS INTIMAS DON FEDERICO BALART NFLUÍDO por la impaciente fantasía, empeñada siempre en forjarse las cosas antes de conocerlas, espérase uno un despacho de bibliófilo, si no con infolios en facistol, por lo menos atestado de librotes Se trata de D. Federico Balart, de un sabio N o es, por ende, floja la sorpresa del visitante al encontrarse con una habitación sin un estante, sin un volumen, sin nada que deje adivinar al literato Mesa Renacimiento, pequeña; sillas del mismo estilo, con clavos plateados, arrimadas simétricamente á los muros; alfombra de pintadas flores, y un gran cortinón grana, cubriendo quizás una puerta, pero que por la forma en que está colgado parece que ha de descorrerse para dejar ver alguna escena de ilusionismo Sobre el frailero sillón presidencial, la firma de Villegas en un cuadro Todo pulcro, arreglado, simétrico, burgués N a d a que no me resulta la pieza de trabajo de D Federico! Y no podía resultarme, porque no lo es El ilustre crítico, hombre leal, de los que nunca cierran el corazón á sus amigos, asegura que no goza de más peculio que su pluma, y sin embargo, se permite tener, como el Czar de todas las Rusias, habitaciones de verano é invierno El despacho pulcro, arreglado, simétrico, burgués, en el que Balart recibe á las visitas, es el oficial, por decirlo así, su salón del trono Pero las musas son unas muchachas maleantes y retozonas, poco amigas de cumpHdos, y D. Federico, que sabe dónde le aprieta la lira, las tiene dispuestas dos cuartos de estudiante, que poseen á la vez un poco de cajón de sastre y otro poco de nido De estas piezas íntimas, al parecer formadas como los terrenos de aluvión, sale la primorosa labor intelectual del gran poeta E n uno de los gabinetillos hay un estante con libros; una cama, donde Balart se echa cuando se cansa de pasear, y una modesta mesa, que muestra sobre la tabla, en un hacinamiento caótico, un tropel de objetos, una riada de chismes Papeles, cartas recibidas todos los días, revueltas y aposentadas por aquí y por allá, folletos, portaplumas, un sifón de agua de Seltz, una verdadera barricada de cachivaches Contigua se encuentra otra estancia bañada de sol, también con un armario abarrotado