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1 DIPUTADO ELECTO VI Toda júbilo es hoy, no la gran Toledo, sino la reducida habitación en el piso tercero de la calle de los Negros, donde vive D. Juan López y Pérez, diputado electo. Ya era hora de que D. Juan recibiera el justo premio á su insignificancia. Hace cinco años que todos los días va por la mañana á casa del ministro T) Peregrin, sin otro objeto que saber cómo ha pasado la noche el perspicuo hombre político, y vuelve por la noche un ratito. E n La Iberia ha escrito dos artículos, en demostración de que fuera del fusionismo no hay salvación para este país. Tomó parte activa en la manifestación aquella tan culta contra Cánovas. Por todos estos me ritos ahora le han encasillado en el distrito de Sal si puedes, echándole á luchar con D. Juan Pérez y López, que le ha representado antes, y que tenía mucho arraigo, aunque poco en aquellos pueblos. El és agente de negocios; pero como el país está tan perdido y hay pocos negocios y muchos agentes, D. Juan López cada vez reúne menos ingresos, viendo disminuir notablemente su clientela. Y le dijo á su mujer: Hija, es preciso que me dedique á otra cosa, y ha de ser cosa que no tenga que estudiar, porque ya tengo los huesos duros para meterme én estudios. He pensado que lo mejor sería hacerme diputado. Eso es lo mejor, contestó la señora. ¿Por qué no le hablas á D. Peregrin? Ahora es Ministro, y si no te hace diputado será porque no le dé la gana, y entonces ya te puedes ir con Bosch, que dice que te quiere tanto; porque, hijo, amigo que no sirve y cuchillo que no corta, que se pierdan poco importa. Cinco años hace que pagas el círculo y que vas todos los días á dar los buenos días á D. Peregrin, y buenos ramos de flores hemos rega. lado á su mujer; y cuando se le casó la cuñada, me desprendí yo, para regalárselo de aquel medio aderezo de rubíes, amatistas y topacios de mi abuela, y bienio hizo poner don Peregrin en la lista que dio á los periódicos; guardada tengo la lista en nn número de La Iberia: cUn soberbio medio aderezo de rubíes, amatistas y topacios, de don Juan López y Pérez y señoraje Conque me parece que no habrá muchos que reúnan las circunstancias que tú para ser diputado. Don Juan ha tenido suerte; llegó á exponer su pretensión en momento oportuno; precisamente estaba el Ministro discurriendo cómo echaría del distrito, de Sal si puedes, á D. Juan Pérez y López, á quien tiene Su Excelencia mucha tirria desde que sabe que Pérez y López dijo en la tertulia de la Marquesa de la Manta, una noche en que no sé quién hablaba de hombres feos: No hay que darle vueltas, señoras y señores; el hombre más feo del globo es D. Peregrin. La candidatura de D. Juan López y Pérez fué aceptada, recomendada al Gobernador y á toda la caciquería del distrito, y D. Juan López, mediante un empréstito contratado con otro agente de negocios que está rabiando por tener un diputado cogido para que le sirva en ciertos y ciertos asuntos peliagudos, se fué á Sal si puedes á recomendarse, y tuvo diversas entrevistas con el cacique mayor, un tío gordo, llamado de mote Iscariote, que tiene dominada por el terror toda la comarca, y un yerno en presidio, por homicidio con agravantes, y ha declarado la guerria á D. Juan Pérez y López,