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FOTOGRAFÍAS ÍNTIMAS DON TOMÁS BRETÓN KASPÓJíESE el umbral de la puerta, y los ojos no saben dónde clavarse primero, solicitados á la vez por una multitud de objetos artísticos... 15 a un ángulo de la habitación se distingue una vitrina fiil: i; t: I I atestada de alhajas en sus estuches, que muestran sus tapas levani idi drtr. i de los cristales; al lado, sobre una columnilla, se yerü lui laisto, en barro cocido, del maestro; en la tabla de la t ch. iuciic. i descansan dos cacharros de loza antigua, talaverana al p. iti I r; por aquí, por allí, por allá, encima de un velador, i ti I incoiKiras, colgados de las paredes, reposa un verdadero alu i ii de tatuillas, de cachivaches, de fotografías, dé óleos, de (libuio! presidiendo á todo, como dando la nota típica á la h. ibit. K inii, penden de los muros diez ó doce grandes coronas de laurel, con cintas de raso rojas y amarillas, que significan para sii insigne poseedor otras tantas páginas de gloria; cada uno de aquellos trofeos equivale á una fecha; cuando ellos decoraron la es, tancia, el compositor respiró; las espinas dejaban, alfin, el sitio á las rosas; al costado del fondo se alza un modesto piano vertical, el que su dueño, buscando, como es natural, la mejor sonoridad, proyecta sustituir con otro de media cola, sin caer en la cuenta de que el humilde instrumento tiene derecho á no separarse nunca de su amo, porque es el que le ha ayudado á subir Entre dos sillas surge una pira de resmas de papel: es la partitura de Garín Cualquiera la tomaría por el. envío de un almacén acabado de desembalar, y sin embargo si cobraran vida por arte mágico, oirianse los elegiacos acentos de Vitilda, la triste voz de Aldo, la tormenta y la sardana Al pronto, antojase la estancia algo como el caos; peregrinando por ella se adyierte en los muebles y en los adornos un orden singular, un exquisito buen gusto; el templo tiene una hada que lo cuida: la esposa de Bretón. L a m e s a d e trabajo del maestro es una síntesis de todo el cuarto. Cartas, volantes, folletos, van quedándose allí en la compaña del quinqué, de la cajetilla y de la caja de fósforos, y con seguridad que de cuando en cuando el atril donde el compositor coloca las pautadas hojas tendrá que trepar por esa barricada para que no le despojen de su sitio. El tintero de los hombres célebres me ha llamado siempre la atención; la fantasía, enamorada á la continua de lo extraordinario, imagínase que las grandes ideas que llenan el mundo de luz han debido surgir de un vaso de ágata ó de pórfido con montura de oro, y no sabe que salen las más de las veces de un modesto recipiente de cristal; el tintero de Bretón es un tintero como otro cualquiera Pero esta parte de la mesa ofrece una nota, muy típica: el modo de colocar los portaplumas, en batería, por decirlo así, apoyados en el