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166 ¡Qué vamos á hacerle si somos así! Jamás desaparece la verdadera tía Javiera; nunca muere el último veterano de Trafalgar; todos los días salta un héroe que echa la pierna encima de todos los héroes hasta la fecha habidos. De modo que, al resumir los datos, debería decir la prensa: Primer héroe de la caridad, D. Fulano de Tal; otro primer héroe, D. Mengano; tercer lugar en la terna de primeros héroes, D Perengano. Que es lo que dicen los empresarios teatrales: Primer galán, señor Fulanito; otro primer galán, señor Menganito; otro primer galán y director en sus funciones, señor Zutanito, y no va más. Ahora digamos con el Nuevo Testamento: Que no sepa tu mano derecha el bien que haces con la otra mano. Esto dice el Evangelio; pero lo que dicela prensa, ¿no es el Evangelio también? Á la hora que escribo estas líneas se encuentra en todo su auge la danza electoral. Si he de ser ñel, habré de confesar que he visto mayor animación á la puerta de las tabernas que en el umbral de los colegios electorales; pero ya se sabe que bajo una mala candidatura se oculta siempre x n busn bebedor. ¿Va usted á votar? -escucho por esas aceras. -Si, señor; yo ya he votado esta mañana antes que nadie; pero ahora voy á repetir. -Creo que eso está prohibido. -Según y conforme; yo he dado mi voto, pero lo he dado el primero, y ya sabe usted que quien da primero, da dos veces. Fuera de pequeños y leves incidentes, los ciudadanos han hecho el ejercicio electoral con la marcialidad y apostura de soldados aguerridos; los presidentes é interventores de las mesas han comido bien, procurando que los horrores de la digestión no coincidieran con los horrores del escrutinio; y hasta la pecera del sufragio, la urna de cristal donde se deposita entre papeles la conciencia del pueblo, ha contribuido con su diafanidad y dureza á la mayor claridad, seriedad y fuerza del acto. Todos hemo sido iguales ante la lej Desde el príncipe altivo hasta el que pesca en ruin empleillo del Estado, hemos desempeñado á la maravilla nuestro papel, entregándolo en manos del Sr. Presidente con la interior satisfacción y el orgullo cívico que mostraba el romano al exclamar: ¡On- es romanus sum! Los candidatos derrotados, los que se retiraron á última hora por indisposición del público que dijo el otro, han dicho pestes y han hablado de amaños, coacciones, venta de votos y cubileteros reales, como cantan en el corro las niñas. Pero las voces del despecho ya nadie las escucha. Lo que me decía un elector que estuvo aguardando hasta última hora y por ñn se marchó á casa sin votar: -Crea usted que eso de que se compran votos no pasa de ser una ilusión engañosa de los electores pobres, pero indiferentes. No diré yo que una elección le salga á cualquier candidato por una friolera. El envío de circulares, la impresión de manifiestos, el reparto de candidaturas, suponen un presupuesto más que regular. Pero estos gastos disminuirán muchísimo en las próximas elecciones de concejales. Hay varias empresas anunciadoras que se disponen á ofrecerse á los candidatos para hacerles gratis todos los trabajos de propaganda, siempre que autoricen á poner reclamos de las pildoras A ó del rmgüento B al dorso de las papeletas electorales. El sistema es cómodo, útil y vawy fin de siglo, pero en extremo peligroso y expuesto á percances. Porque según se lean las papeletas por un lado ó por otro, puede resultar elegido un conspicuo personaje de los conservadores, ó un modesto fabricante de galletas. Luía ROYO VILLANOVA.