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REVISTA ÍLUSTRADA Año III M a d r i d 11 de M a r z o d e 1 8 9 3 N ú m 97 Á OCHO DÍAS VISTA Lenta pero continua desaparición de los héroes anónimos. -Rectificaciones. -La caída del general Pierrad. -Raza de héroes. -El último náufrago de Trafaigar y el primer héroe caritativo. -Moraleja evangélica. -La danza electoral. -El sufragio en la calle. -En los colegios. Cives romanus sum -Compra- ventas ilusorias. -Gastos del candidato. -Nueva invención de las empresas anunciadoras. s lo cierto que la casta de los héroes anónimos va desapareciendo, gracias á los medios de publicidad que ofrece la hospitalaria prensa. Con motivo de un incendio ocurrido hace días en la corte, leemos constantemente en los periódicos noticias de este tenor: Mejor enterados, podemos participar á nuestros lectores que quien salvó de una muerte segura al hijo menor de la portera no fué el guardia municipal número 5.4i j 7, sino el 5.468. Dicho sea para honra y gloria de los números pares. Otra rectificación: Hemos tenido el gusto de recibir la visita del Sr. Lentejuela, dueño de la tienda de ultramarinos situada en el número tantos de la calle cual. Dicho señor asegura que fué él quien dio el primer aviso del incendio famoso, y no el cabo de bomberos á quien se atribuye la primacía Añadiremos, por nuestra parte, que indudablemente el Sr. Lentejuela debió enterarse antes que nadie del incendio, porque, según pública voz y fama, él fué quien arrimó una cerilla encendida á una barrica de aguarrás. En tiempos de la Kevolución no había miliciano que no recabase para sí la gloria de haber levantado al general Pierrad cuando cayó del caballo en la Puerta del Sol. Ahora no hay ocasión para heroicidades cívicas, pero surgen á cada momento los héroes filantrópicos, altruistas, caritativos ó como queramos llamarles. Sabemos de buena tinta- -leemos hoy- -que va á instruirse el oportuno expediente para conceder la cruz de Beneficencia al Sr. López Reclamo, que prestó los primeros socorros á la tripulación náufraga de un buque suizo. Volvemos á leer al día siguiente: No fué el Sr. López Keclamo, sino el Sr. Gutiérrez Bombo, quien auxilió antes que nadie á íos náufragos de que hablamos ayer. Por consiguiente, la cruz será para el Sr. Bombo, si bien el señor Reclamo tendrá el honroso papel de Cirineo. Al tercero día resucitó el verdadero héroe: Ni el Sr. Reclamo, ni el Sr. Bombo, fueron los primeros en auxiliar á los náufragos de Suiza. Corresponde semejante honor al Sr. Gómez Pelotillas, que, adelantándose á los sucesos, estaba en el lugar de la catástrofe dos horas antes de que ésta ocurriera. I