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161 -Pues es una abnegación la de usted de que no se ven muchos ejemplares. ¿Qué quiere usted? Yo soy así. Y no sólo he podido ser diputado, sino Director de Penales ó de lo que hubiera querido, y Subsecretario. Lo que es ahora, si venimos al poder, no haré lo que he hecho antes. Ya le he escrito á Sagasta que esta vez tengo el capricho de ser diputado, y que puede disponer de uno de mis distritos, pero del otro no. El otro me le reservo, porque no quiero que se incomoden conmigo los electores, que á regañadientes me han obedecido cuando les he dicho que no me voten. La viuda de Cerrojillo no podía disimular la emoción que experimentaba oyendo á su futuro yerno, y á la mayor de sus hijas, la sensible Elena, se le ponían los ojos tan tiernos, que daba compasión verla. La otra muchacha tampoco podía disimular el pesar de no tener otro Truchimán como el de su hermana. II Subieron los fusionistas al poder, y la viuda y su hija creyeron llegada la hora de su ventura. Don Blas rebosaba de alegría, y la noche del 11 de Diciembre, con el fausto motivo de la jura del nuevo Gabinete, llevó á casa de su novia unos bartolillos de la pastelería de la calle de la Gorgnera, y nos hizo participar de tan delicado obsequio á todos los tertulios. Felicitámosle todos sinceramente, y estuvo el hombre más expansivo que nunca. ¿Quién será Gobernador de Madrid? -le preguntó un cuñado de la viuda, buen sujeto, que tiene muchas ganas de pertenecer á la secreta, no porque lo necesite, sino porque es muy curioso y se ha empeñado en que posee aptitudes extraordinarias para desempeñar comisiones de policía- -Precisamente- -dijo D. Blas- -me han ofrecido el puesto; pero yo no lo he querido- -iQaé lástima! ¿Y por qué? Así exclamaron la viuda y la novia. -Porque yo- -contestó- -tengo muy malas pulgas, y si fuera Gobernador, todos los días metería en la cárcel á medio Madrid. -Pues entonces- -obssrvé- -en dos días acababa usted su misión. -Conozco- -prosiguió- -que eso no se puede hacer; pero yo no soy déla madera de los que se doblan y transigen Así es que le dije á Práxedes esta tarde: Déjame de gobiernos, que no te quiero comprometer. Ya sabes mi genio Yo no puedo tomar otro cargo que uno en que nadie me pueda hacer observaciones y en que yo haga lo que me dé la gana. Puede que me haga Consejero de Estado Yo le he dicho que me haga lo que quiera, porque tampoco he de tener exigencias ni poner dificultades á un amigo. Da asco ver el sinnúmero de pretendientes que andan ya por esos Ministerios. Yo no me quiero confundir con semejante turba de pedigüeños. ¡Así esta el país perdido! Todos los tertulios oían con admiración á D. Blas, contemplando al hombre superior, modelo de abnegación, de independencia y desinterés, al mismo tiempo que de acrisolada lealtad y íirme consecuencia política. A la viuda se. le pasaban buenas ganas de darle un abrazo, y la novia se esponjaba orgullosa como si estuviera ya en posesión de marido de tan relevantes circunstancias. La futura suegra, no pndiendo expresar su satisfacción de otra manera, nos obsequió á todos con chocolate con canela y Pios nonos, que mandó traer de la bollería de la esquina.