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159- ¡No me extraña! De seguro que estarías en oración delante de la caja de las violetas Quisiera yo que me dijeres qué sustancia sacas con permanecer las horas muertas contemplando esas flores secas Concédeme que es una verdadera manía- -No creí que te molestara- -A mí no me incomodas en nada, criatura; pero no comes, ni duermes, ni vives; has enflaquecido, te has quedado sin colores, y si continuamos así, vas á caer enferma Bueno que quieras á Ricardo, puesto que vuestras relaciones son formales, pero no hasta ese punto- -N o lo puedo remediar, mamá- -Siempre has sido tú muy romántica, hija mía... Pues mira, no tomes las cosas con tal fuego, porque no lo meíecen. III- -Pero ¿las conservas todas? -Todas La cómoda está llena, y ya no sé dónde guardarlas No hay caja vacía que no me la hayan invadido- -Enséñamelas -No tengo inconveniente ¡Mira! Otro montón Otro- ¡Qué bien empaquetaditas, con su papel de seda! ¡Más violetas! ¡Pero es un diluvio! -Cuantas me has traído desde que empezaron... ¡Y todavía quedan más! Cada una de ellas significa para mi una ilusión y un recuerdo ¡No las daría por nada de este mundo! ¡Vamos que si te las pagaran regularmente! ¡Ni á peso de oro! No te permito que te burles de cosas tan sagradas. IV- ¡Infame! ¡Infame! ¡Bien me decía Rosarito! fondo, y cuando menos lo pienses te deja colgada! ¡Cómo ciega la pasión! Nada; que estaba esperando una oportunidad y la ha cogido por los cabellos ¿Es motivo de riña el que yo me viera precisada, por educación, á bailar con el teniente, que maldito lo que me iuiporta? Ya le vieron ayer coa su prima de paseo por la Castellana En seguida me ha devuelto mis cartas, sin presentarme sus excusas, sin intentar una reconciliación ¡Tenía preparada la ruptura! ¡Tantos extremos para esto! No le perdonaré mientras viva ¡Le odio y le desprecio! V ¡No te fíes de Ricardo; mira que le conozco m u y a ¡Y yo que atribuía á envidias sus leales consejos! -Pero ¿dónde vas con esa nube de violetas, niña? -A tirarlas por el balcón, mamá- ¿Estás loca, María? ¡Qué poco práctica eres! ¡Así que no cuestan nada en la droguería! ¡Trae, trae! ¡Pues si son el gran sudorífico para los constipados! ALFONSO P É R E Z N I E V A