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r mm mmmif rr NOVELAS RELÁMPAGOS ¡POBRES VIOLETAS! ¡Cuánto has tardado hoy! -Cárgaselo en cuenta á la florista, que no estaba en su sitio- ¡Qué tonto eres! ¡Haberlo dejado! ¡Imposible! Tus deseos son órdenes para mí, y no me perdonaría nunca semejante robo de tu felicidad- ¡Pero hombre, por una vez! ¡Nada, nada! Te he prometido que no te faltaría ni un día solo tu ramito de violetas, mientras las haya, y aquí lo tienes como de costumbre- ¡Y qué hermoso es hoy! -Es que la muchacha que los vende, agradecida á que la esperase y no se lo comprara á otra, me ha dado el mejor de los que llevaba en la cesta- -Ya te conocerá- -En cuanto me atisba de lejos escoge el ramo y me lo alarga, al acercarme, diciéndome sencillamente: ¡Buenos días, señorito! -Pues bien, te lo confieso Ya sabes lo que anhelo verte á mi lado; un minuto que te retrases me parece un siglo, y, sin embargo, te agradezco en el alma que no me hayas dejado sin violetas... -Mucho las quieres ¡Voy á sentir celos de ellas! -Pero ¿ttí ignoras por qué las quiero tanto? -Me lo figuro- -Pues porque además de ser mis flores favoritas, me las traes tú- ¡María! ¡Y cuando te vas se queda algo tuyo conmigo, y me forjo la ilusión de que no te has marchado! ¡Bendita sea tu boca! -Mira, ya no me lo quito del pecho hasta la hora de acostarme, y antes de meterme en la cama lo pongo en un vaso con agua para que se mantenga fresco- ¿Y luego? -Lo sustituyo con el nuevo; pero mientras no se marchitan, los coloco en el tocador... -A mi vez, te diré que me inspiran una envidia tremenda esos ramos. ¿Por qué? ¡Porque no se apartan de ti! II- ¡Te he llamado dos veces, María! -No lo he oído, mamá ¡Te eternizas peinándote!