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A OCHO DÍAS VISTA El huésped de marras. -Ejército sanitar ¡o. ¿Se puede tocar la Marsellesa? Período higiénico- electoral. -Electores coléricos. -Microbios, sapos y cuíebras. -Crímenes del día. Lo que pide el público. Juicios orales, juicios por jurados. -No perdamos el juicio. -Meditemos- -dijo Lorenzana. -Mediterraneemos, digo yo ante la aparición del cólera en JMarsella. Porque si la epidemia colérica, no respetando meses ni distinguiendo estaciones, lo mismo se nos encaja en la canícula que en pleno invierno, con sus nieves cano es cosa de ponerlos puntos sobre las íes, exclamando: -Señores, el terrible huésped ya no es huésped; ha entrado á formar parte de la familia. ¿De qué sirve nuestro afán por las economías, si á cada minuto nuevas necesidades exigen imprescindibles gastos? Podremos llegar á tener un ejército sin soldados, que es á lo que se tira, y hasta á desterrar de nuestra patria la industria de la molienda á fuerza de suprimir chocolates de loro; pero lo que no vaya en lágrimas irá en suspiros, y porcada regimiento que se suprima habremos de crear una brigada sanitaria; por cada cuartel que se cierre se abrirán media docena de lazaretos; arrinconaremos los cañones, pero compraremos á precio de oro las estufas de desinfección. La higiene sobre todo. Acaso al castigar todos los presupuestos parciales en beneficio del presupuesto de Sanidad logremos dejar limpios é inmaculados los municipios, las dependencias oficiales y todos los centros necesitados d escoba y ácido fénico; pero es más probable que la campaña anticolérica se reduzca á quitar el ciqno de la calle sin violar la santidad del domicilio. El Gobierno ha tomado las primeras precauciones ante la proximidad amenazadora de la epidemia. Circular del Ministro á los Gobernadores, circular del Gobernador á los alcaldes, circular del alcalde á los vecinos Ante todo, que no se paralice la circulación. El exceso de celo nunca es malo en estas circunstancias, y ha habido alcalde que el 11 de Febrero prohibió la reunión de los republicanos para evitar el peligro de que se tocase la Marsellesa. -Estando el cólera en Marsella- -se dijo- -no puedo tolerar que vengan aires de por allí. -La Constitución nos ampara- -dijeron los republicanos. -Aquí no hay más Constitución ni más Código que la ley de Sanidad. Toquen ustedes el himno de Eiégo, y yo lo toleraré, no por lo de himno, sino por lo de Riego. Se ha proclamado ó está en vísperas de proclamarse la ley marcial ó de D. Marcial Tabeada. Pero nunca escasean los maliciosos. Hay quien supone que, al amparo de las disposiciones sanitarias, quieren tomarse medidas severísimas, prohibidas sieinpre durante el período electoral. En cambió, los optimistas creen que las medidas higiénicas han de contribuir á la pureza y sinceridad del sufragio. Un acta sucia es incomprensible, dado el período higiénico en que vamos á entrar. Pero quiera Dios que el cólera desaparezca ó se estanque en Marsella, sin venir á España á turbar ahora el plácido reposo con que el cuerpo electoral se prepara á ejercer el más sagrado de sus derechos.