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121 Los candidatos naturales son aquellos politicones de larga historia, de colmillo retorcido, que tienen allá caciques y caciquillos encargados de hacerles la elección á cambio de credenciales, indultos, condonaciones, moratorias y otros beneficios, que les dispensan cuando están en el poder. Los candidatos cuneros son aquellos felices mortales que han sabido hacerse lugar cerca de los grandes politicones por medio de la adulación, á que son muy sensibles, aunque parezca mentira, los hombres que pasan por superiores; y éstos, disponiendo de los resortes de la máquina gnbernamentalj premian la humildad de sus aduladores haciéndolos diputados, ya que no pueden hacerlos escribientes; pero una vez que los han hecho diputados, ya con esto les han dado condiciones para ser altos empleados Parece mentira, pero no lo es; el más bolo, si es diputado, puede ser nombrado Director ó Subsecretario, y el más talentudo, si no ha sido diputado, no puede ser nada en la Administración pública. Estos candidatos cuneros, luego que han conseguido la diputación, suelen vengarse de las humillaciones que les hizo sufrir el protector, y se revuelven contra él, y el mejor día votan en contra Los candidatos de oposición rabiosa no suelen ser tan fieros como la gente los pinta; arman mucho ruido, quejándose de las coacciones de las autoridades y de los atentados contra el sufragio; escriben comunicados que parten los corazones; hacen intervenir notarios y testigos, con lo que consiguen que el crédulo público se ocupe en su elección, y se dan pisto de hombres de excepcional importancia, capaces de arruinar de un soplo las instituciones. Pronto empezará á descargar la nube de manifiestos electorales. Algunos son verdaderas autobiografías de los firmantes. Ya me conocéis, electores- -dice un percebe que ha luchado cinco veces, saliendo siempre con las manos en la cabeza. -Soy el mismo de siempre; nacido en Galapagar, entre vosotros pasé los dichosos dias de la infancia, y con vosotros tomé parte en los juegos inocentes de aquella edad tierna Hombre luego, me dediqué á estudiar vuestras necesidades y vuestras aspiraciones, desvelándome por vuestro bienestar Por sexta vez vengo á solicitar vuestros sufragios, ansioso de sacrificarme por vosotros y firmemente resuelto á que veáis satisfechos vuestroa deseos. Otras veces los inicuos sicarios del Gobierno os han perseguido de muerte para impedir que mi nombre saliera de las urnas; ahora tenemos un Gobierno paternal, que me ofrece todo su apoyo moral, y podéis ir á las urnas, unidos en apretado haz, á depositar el nombre de vuestro paisano y amigo de la infancia. Mi programa ya lo conocéis: economías, economías y economías; supresión de todos los organismos caducos; caminos y canales; progresiva extinción del pauperismo; enseñanza de la mujer, y desarrollo físico del niño por medio del pelotarismo, etc. etc. Otro aspirante á la diputación empieza así su arenga á los electores: Hombre nuevo en política (como quien dice, sin estrenar) vengo á solicitar vuestros sufragios sin compromiso alguno, sin agravios que vengar, sin faltas de que arrepentirme. Y los solicito porque no puedo ser indiferente á los males de la patria. El estado de la Hacienda es desastroso. La cifra de 18 y pico de los cambjos me preocupa hondamente, y es origen de mis constantes vigilias. Corremos á la bancarrota sin remedio. A esta situación nos han traído los hombres viejos, los políticos usados, que nos han gobernado desde principios del siglo, y por eso se necesitan hombres nuevos, como yo, que traigan solución para todos los problemas. Ya conocéis á los hombres viejos, y sabéis que de ellos nada bueno se puede esperar. Votar á los nuevos es el único recurso que os queda. Es preciso que se mueva el cuerpo electoral, que demuestre su vigor Solamente el cuerpo electoral puede ahora, eligiéndonos á los hombres nuevos, salvar á España. ¡Electores, á las urnas! Vuestro futuro diputado y hombre nuevo- -Juan Palomo. Conozco otro candidato que no neeesita parS nada ser diputado, pero que lo será porque ha tomado el camino más fácil y seguro: ha escrito á su apoderado en M lo siguiente: Puede V. gastar en mi elección hasta 25.000 duros; pero le advierto que si no salgo diputado, usted saldrá de mi casa despedido, para no volver á presentarse ante mi vista. Me parece que este candidato sabe dónde tiene la mano derecha, y que el distrito no lo perderá con él. No se ha dedicado á estudiar, como otros, las necesidades de los pueblos; lo que ha hecho es dar á Encinarejo 15.000 pesetas para un frontón; á Eobledeja 4.000 para que den una corrida de vacas bravas, que matarán probablemente á dos ó tres de los más distíhguidos de la cavallerta rusticana; al Ayuntamiento de Golpejillo le ha construido un abrevadero Y en fin, en todos los colegios del distrito habrá merienda abundante y vino sin tasa, y cigarros de á 10 céntimos para amigos y enemigos toda esto aparte de los 25.000 duros. Indudablemente será diputado y llegará muy lejos en política; puede que llegue hasta á quedarse sin una peseta. El otro día encontré á Oalinez, que es el ojo derecho de D. Venancio, que le ha visto nacer; iba muy preocupado, como persona entregada á profundas y graves meditaciones. ¿Está usted malo? -le pregunté solícito. -m. -Le veo á usted serio, reflexivo, ensimismado. -Si, señor; confieso á usted que me preocupan mucho las próximas elecciones. Van á ser reñidísimas, -Eso creo. -Y Dios sabe lo que saldrá.