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NOVELAS RELÁMPAGOS LA BRUJA MODERNA -Peimiteme que meria, niño... ¡Te lo juro! ¡Amores que nacen de un vals, se bailan y se olvidan! ¡No, no, yo te idolatro! ¡Pero si no. me conoces! ¡No importal Yo adoro con locura tus ojos negros, llenos de luz, y tus labios rojos, llenos de rifas Qué hay en ti que de tal modo subyugas? ¿Eres la juventud Te he visto entraren el salón, y en el acto me he sentido airastiado pof ti- ¡Puesbiea; es verdad! Me quieres- ¡No lo digas en son de chanza! -IA h, no! I Yo poseo la virtud de leer en el alma como en un libro! Voy á probártelo Lo que más te halaga de mí es el misterio que me rodea- ¡Justo, justo! I Has adivinado mis pensamientos! Ahl ¡Vamonos de aqui! Este inmenso tropel de máEcaias vulgat res, que trova al compás de la música, me hastia Tú no eres como las demás; tú tienes corazón. ¡Quizá te equivoques! ¡Imposible! ámonosl- ¿Por qué pretendes irte? -No sé tu nombre, pero para mi te llamas la felicidad, y contigo tengo bastante Además, sábelo lis un deseo que me abrasa el pecho... Necesito verte la cara... -Pues serás complacido mas tarde ¡Ahora es pronto! -No te suponía tan cruel ¿Y cuándo? -La orquesta preludia una galop No la desairemos. ¡Bruto y más que bruto! ¡Se ha burlado de mí! e rae ha escapado! Cualquiera la encuentra ahora entre ese oleaje de gente. ¡Con qué monada me ha despedido! (i ¿No 3 vamo ¡Cuando usted guste 1 ¡Yo ansio abandonar el baile! ¡Pues SI es usted tan amable! En la platea seis tengo mi abrigo ¡Corro por él! Y ni el tal palco era suyo, ni el acomodador sabía nada de semejante máscara ¡Jüs claro! mientras tendió 11 pájaro las alas ¡Y que me ocurra esto á mí; á mí, que he echado Jas muelas en Capellanes y que he sido el niño mímalo de Ja Zarzuela, harto de lidiar con Í TOÍ! S y dóminos! Como si fuera ua colegial inexperto de quince años que se lanza al mundo! ¡Merezco una al bardal III- Qiie si soy yo el caballero que ha acompañado toda la noche a l a máscara de las medias lunas? ...Yo mismo ¡Que te siga ¿Y á dónde Ácasa de tu ama? ¡Detn Bma has dicho? ¡Pues si no deseo otra cosa! ¿Nos espera á la puerta u coche? ¡Zarábomba! ¡Corriente; echa delante! La aventuraos extraoj diñaría si las hay... Vo que la tomó por una modistilla cualquiera, y resulta una gran señora! j Demonio! ¡Me coso á los faldones del lacayo, no se me escabulla! ¿Kn ésta berlina? De todo lujo Pues, señor, heme aquí en el fondo de nn carruaje que parece una centella, elevado. ¡Quién lo sahé! ¡Es un verdadero secuestro de amor! ¡Que largo se me antoja ¡i camino! ¡Hola! ¡Salimos al campo! (La impaciencia me abrasa y ya estoy deseando encontrarme eu presencia de mi dulce raptoia! ¡Pebe poseer un camarín digno de una reina! Alfombras de terciopelo, divanes de raso, tapices, arañas Yo me imagino un sibaritismo oriental Ella me aguardará sonriente, con un dedo en los labios, imponií nrlorae silencio... Entraré anuando de puntillas para no profanar el nido con mis pasos ¡Delicioso, delicioso! 1 coche se para Hemos llegado IV- -jT! s condición precisa? ¡Me resigno entonces! ¡Tápeme usted los ojos! ¡Hola! La mano que me coge la mía para guiarme es de mujer ¡Pi será ella! No, no es su voz Obedeceré á cuanto me ordene... Subimos una escalera... Parece de piedra Ya estamos en las habitaciones ¡Qué bien huele! Los pies se me hunden en las alfombras El ambiente es blando y lánguido... Pues, señor, es una aventura digna de J e- filo líautier... Si me habrán trasladado, por arte de encantamiento á Constantinopla? Trasciende aquí á odalisca ¿Que aguarde? Aguardo ¡Cómo! ¡Ha llegado el momento! ¡Fuera la venda! ¿Qué es esto? ¡Ella! ¡La máscara del baile! ¡Sí, sí, no me CTUÍVOCOI iMas ¿qué significa esa media luna y esa corneja en el respaldo de ese viejo sillón frailero? Pero me encuentro en el lahorator o de Fausto? El camarín se ha transformado en nna pocilga Los muros de piedra se hallan corroídos por la humedad ¡Una escoba y un barreno! ¿Y los divanes, los pebetes, el raso? ¡Y es ella, sí, la misma, con su extraño traje de gasa, su g an gola, su montera de pií rrot! ¡Lo habia adivinado bienl ¡Es hermo. sisima! Pero ¿por qué no se levanta para recibirme? ¿Dónde se ha quedado la mujer de fuego? ¡Qué irónica es su sonrisa y qué sarcástico su gesto! ¡Con qué desprecio me contempla ese gato que tiene sobre sus rodillas! ¡Maldito animal! ¡Cual ¡uiera diría que va á lanzarse sobre mil ¡La corneja bate las alas, me asaetea con sus ojos de ascua! ¡Y mi desconocida, impas ble, convergida en una estatua! ¡Ahí ¡Por fin! ¡Su rostro se anima, sus miradas resplandecen! Me reconoce Por lo que más quieras dime, ¿quién eres -Antaño teníamos cada una de nosotras noventa inviernos, cabalgábamos sobre escobas, chirpábamos el aceite de las lámparas en las iglesias y merodeábamos por la noche robando á los niños y arrancándolos de sus cunas Hoy hemos legrado la inmortalidad de la juventud, somos hei mosas é irresistibles, y gracias á nuestra gran arma, el amor, hemos esclavizado al hombre Mi nombre es la bruja moderna Y ahora, ¿insistes en adorarme? ¡Más que nunca! V- ¡Las diez, señorito! ¡imbécil! ¡Me has fastidiado con despertarme! ¡En esto momento me tendía sus brazos la bruja moderna! ALFONSO P É B B Z NIEVA,