Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
En Recoletos se encuentran El Martes de Carnaval Dos mascaTones, vestidos Con idéntico disfraz: Un traje de miliciano, Que fué un tiempo popular, Porque en él significaban A la diosa Libertad. Las dos máscaras se miran De una manera tenaz, Se contemplan dos minutos Con inucha curiosidad, Procurando conocerse Á través del antifaz, Y entablan este coloquio. Que me apresuro á copiar: ¿Me conoces? ¿Me conoces? -Tú debes ser un truhán, Porque ese traje que llevas Es el mío. ¿Si? No hay tal. -Yo lo gasto todo el año, ¡Y nadie podrá negar Que iiie pertenece! ¿Sí? ¡Jesús, y qué atrocidad! También lo he gastado yo Hace algunos meses. ¡Ya! -Entonces ya sé quién eres... ¿Es de veras? -No hables más. ¡Tú eres don Antonio! ¡Hombre! ¿Sabes que eres perspicaz? ¡Te oonoci, porqué el traje, Te sienta bastante mal! ¡Pues no presumes tú poco De gallardo y de galánl- ¡Me lo han hecho á la medida! -No lo dudo, pero ya Está roto, descosido, Heno de manchas- ¡Jamás! Eso no, yo soy muy limpio. Descosido sí estará, Pero sucio; no. ¡La bilis No te deja respirar! TB he conocido, Mateo. ¡Hombre, no faltaba más! N o te incomodes; el traje it loi5 dos nos sienta igual. -Eso quisieras. ¡Mateo! ¿Si te querrás comparar Coupigo, cuando este traje Es mi traje habitual? -Oye, ¿vas á darte tono? ¿Á nii me vas tú á engañar? jSi tú, lo mismo que yo, Lo usamos como disfraz! H o m b r e bien! ¿Vas á negarme Que yo soy mpy liberal,