Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
102 La nota típica de la estancia la constituyen dos recias cayadas, suspendidas de un clavo en uno de los estantes con tomos En los días serenos, durante las temporadas en que el barómetro se mantiene alto, ambos bastones permanecen colgados y en el olvido Cuando aprieta el reuma, respondiendo á la cita de la lluvia, entran en funciones, ayudando á su dueño á andar por casa... Son unos amigos fieles y constantes, que encuentra siempre propicios D. Ramón en sus horas tristes El gran humorista no se hace viejo nunca; su cuerpo, obedeciendo á las leyes ineludibles de la naturaleza, podrá encontrarse caduco, abatirse; pero su alma continúa en la plenitud de su vigor, sigue siendo joven. Por si no bastaran á probarlo sus humoradas fresquísimas y espontáneas, rebosando inspiración, basta conversar con él cinco minutos para convencerse de qué manera relampaguea su pensamiento Es uno de los hombres más francos y transparentes que existen en este picaro mundo, donde tantos alardean de sinceridad, y tan pocos abren su corazón. De los literatos indiscutibles, sancionados ya por su época, quizás sea el que tenga más amigos entre la generación nueva, entre los que llegan con la fuerza de una tromba agrupados bajo la enseña de los ideales modernos Todos liemos sentido el mismo anhelo al comenzará emborronar cuartillas: estrechar la manoá Campoanior En su casa de la plaza de las Cortes, de la que se mudó tiempo atrás, ha recibido á buen número de escritores Como el elemento oficial ante el trono de los reyes en las fiestas palatinas, así desfilamos nn día sus devotos por delante de su butacón de gutapercha Y lo que le admira á D. Ramón sobremanera es que los que producimos en abundancia, instigados por las exigencias de ia vida, contemos con tiempo de sobra, mientras que á él, que no hace nada, le falta j) ara todo Pues usted también trabaja díjele yo en cierta ocasión, despules de oirle varias estrofas que acababa de componer. Y con su gracejo habitual y su propensión á contar cosas chistosas, me contestó sonriéndose: ¡Eso mismo me repitieron una vez en mi hacienda de campo unos periodistas alicantinos que fueron á visitarme, y la chica del capataz que los escuchaba, una vivaracha mozuela muy despierta y muy observadora, exclamó jiara su capote y en guisa de comentario: ¡Anda! ¡Que el señor trabaja, y no se uede agachar! Poseyendo, como Campoamor posee, una quinta en una región tan á propósito para el invierno, cual es la levantina resulta inconcebible que pase los meses crudos en esta población del oso célebre, flagelada por el viento de la vecina sierra y combatida por las sequedades de los hielos Y es que D. Ramón necesita una grúa para moverse de Madrid, y dos y tres veces le ha ocurrido, si no mienten las crónicas, tener hecha la maleta y arreglado ol equipaje, demorar de uno en otro día la marcha, vacilando en el punto á donde encaminar el rumbo, y concluir por mandar á su criado desetiipaquetar la ropa del baúl y quedarse en la corte ¡Misterios del corazón! Acaso invencibles atracciones, que el gran poeta, el vate filósofo, siente en el fondo de su espíritu hacia I- medio ambiente donde vive su musa, hacia esa sociedad en la que él ha hundido su escalpelo Un detalle para concluir. A pesar de su remná, Cam 0 Sí ¿jíí poamor abomina los baños, estimándolos peor qué la misma enfermedad á que se aplican, bien que tal inquina- ¿extiéndese también á los propios médicos, la ciencia de -ÍJ ¿4 Á tH V Ü- í IZ ¡áí S ¿7 í? cuales pone muy en tela de juicio. Y cuando le estre chan, replica, como argumento contundente, que un su í f -c ¿íÍ y f amigo doctor sancionó en tiempos su ccepticismo, pues preguntado por Campoamor qué medicamentos llevaría- á su finca rústica en previsión de una dolencia repentina, le contestó el Galeno con mucha sorna: Agua, vino, aguar 3i diente, quinina y jamón. JUAN LUIS LEÓN.