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Asombrado Villasante al ver en su casa tan inesperada visita, y gozoso del alto honor que le dispensaba Su Majestad, preguntó rendidamente lo que de el solicitaba, y entonces doña Isabel, mostrando el cofrecito, se expresó de esta manera: -Aquí van encerradas todas mis joyas, las cuales te entrego para que sobre ellas me des ochocientos mil escudos, que hoy mismo quiero enviar al fiey á Zaragoza. Arrojóse Cortizos á los pies de la Reina, y dijo casi llorando: -Gran blasón recibe mi casa con haberla pisado V. M. Guarde su cofrecito y las joyas que contiene, y sepa, señora, que mi vida, mi honra y mi hacienda, todo es de V. M Vuelva V. M. á Palacio, que yo voy en seguimiento suyo. Pronto entregó Cortizos los ochocientos mil escudos, que inmediatamente remitió la Reina á su esposo, recomendándole que honrase á Cortizos con una gran encomienda en gratitud á tan importante servicio. Admiró el Rey la acción de la Reina con júbilo imponderable, mientras que el Conde- Duque, disimulando la mortificación que por esto recibía, menudeaba sus aplausos á la Reina. Vuelto el Rey á Madrid por Diciembre de 1642, tuvo D. Isabel de Borbón ocasiones repetidas de discurrir con su esposo, aprovechando sus buenas disposiciones, y pudo hablar contra la privanza del favorito, apoyándose en el testimonio de los Grandes y principales cortesanos, con los cuales se había concertado á fin de que le ayudasen en la arriesgada empresa de derribar al privado y á la Camarera mayor, que tanto habían abusado de la Nación. No hay espacio bastante para apuntar aquí la prolija labor empleada por la Reina y por los Grandes para derribar de su pedestal al ídolo de Felipe I V El día 2.3 de Enero de 1643 se supo en Palacio la caída del Conde- Duque, con tanta alegría, que no cabe ponderación. Circularon papeles alabando- iv ff- la determinación del Rey, y en las puertas de Palacio apareció un pasquín que contenía esta singular redondilla: KBI día de San Antonio Se hicieron milagros dos, Pues empezó á reinar Dios, Y del Rey se echó al demonio. ILDEFOXSO ANTONIO B E R M E J O