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Ó X I Í; Los enemigos del alma Sólo son dos, y no tres: Para la mujer, el hombre; Para el hombre, la mujer. Dame tu trenza, niña Dame tu trenza; Déjame que al joyero Vaya á venderla, Porque he pensado Con su valor comprarte Muchos palacios. Aman rubias y morenas De un modo muy diferente: I. a morena amando mata, Y la rabia amando muere. Lagrimitas de mis ojos Que bajáis hasta mi pecho Eociadme el corazón, Que el pobreoillo está seco. Dos muertes han sido causa De mis crueles pesares: La muerte de tu cariño Y la muerte de mi madre. Si tañeran las campanas Por los corazones muertos, No se podría vivir Con tanto repiqueteo. De las astutas abejas Has de guardarte muy bien, Porque es fácil que á tu boca Vayan en busca de miel. Visité un día el infierno, Y me dijeron allá Que todos los condenados Se murieron sin amar. Ayer en el Camposanto Encargué al sepulturero Que haga sitio para dos, Por si mueres ó me muero. La vida del necio es larga; La vida del sabio es corta. También las flores del mundo Viven menos que las hojas; En el desierto del mundo No tengo más compañía Que fantasmas de recuerdos y recuerdos de desdichas. Al amor pintaban ciego y provisto de arco y flechas. I Hoy le ponen anteojos Y un talego de pesetas! Las mujeres españolas Dicen en sus oraciones Que no quieren ir al cielo Si allí no abundan las flores. Las flores más hermosas Van por desgracia A morir junto á seres Que no las aman, Y las modestas Viven siempre queridas En las macetas. El orgallo es una plaga Que domina al mundo entero: Hace pequeño al que es grande Y ridiculo al pequeño. Puse tu nombre en el tronco De un árbol muy corpulento; Al cabo de pocos días 11 árbol estaba seco. En extraña inconsecuencia Incarre la humanidad. Ve en el amor sufrimientos, Y su ilusión es amar. Una vez se nace solo Se muere una sola vez; Se tiene una sola madre; Solo una vez se ama bien. La estrella quiere ser sol; El sol quiere ser lucero. I El pequeño envidia al grande; El grande envidia al pequeño! Yo no sé qué me sucede Cuando paso por tu puerta, Que me descubro en seguida Como al pasar por la iglesia. Han descubierto en el mundo Cosas muy grandes los hombres. ¡Quién discubriría un medio Para que yo no te adore? En dos cosas solamente He creido siempre yo: E n el amor de mi madre Y en la existencia de Dios. V. CALVO- ACACIO.