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TRES RETRATOS DE ZORRILLA 1844- -1851- -1866 y i e- f- f TT ít. -íí -TS -í ff -c En el número 42 de BLAN (o Y NEGRO, correspondiente al día 21 de Febrero del año próximo pasado, y en la sección de Efemérides ilustradas, que entonces escribíamos, conmemoramos el natalicio del insigne poeta espáñol, que, al cumplir los setentay cinco aRoB, aun daba muestras de su brillante inspiración, siempre lozana, y hacíamos con (al- motivo fervientes votos porque Dios nos le consérvala así muchísimos años más, para ffloria de las letras espaBolas y para satisEacción de sus infiaitos admiradores entusiastas. Dios desoyó nuestros ruegos, y antes de cumplir el año de haber escrito, con verdadero regocijo, a uel articulo, tenemos hoy que tomar la pluma, abrumados por profundo dolor, para lamentar la muerte del vate ilustre, y para rendir modestísimo, pero sincero tributo de veneración á su memoria. ¡Siempre qne una pena de esta índole nos agobia, instintivamente volvemos los ojos al pasado, y evocando nuestros recuerdos, ballnmos consuelo y hasta alegría en referirlos hechos y en repetir las palabras de la persona querida cuya pérdida Uoramt s. Apartando la vista de la fosa que para siempre le separa de nosotros, y llevando la atención, il tiempos más felices, paréceuos que de ese modo aun le vemos y aun le oímos, y que logramos asi prolongar su existencia, dándole en nuestra imaginación nueva vida. Y al recordar sus ¡lechos y decir esto hacía parece que decimos esto hace y al repetir sus palahras, se nos ñgura que en vez de agregar esto dijo flebiamos añadir esto dice y al repasar los retratos hechos en las distintas épocas de su vida, antójasenos que no debemos decir así era sino así éso. Tres retratos del inmortal Zorrilla tenemos á la vista cuando trazamos estas líneas; tres retratos que corresponden á tr. s épocas interesantísimas de la vida del gran poeta; que Zorrilla en 1844. traen á la memoria tres sucesos dignos de recordación. El PRIMEE RETRATO, publicado en el periódico ilustrado El Luherinto, que dirigían los eximios escritores D. Antonio Flórez y D. A. Ferrer del Río, vio la luz con motivo del estreno en el teatro de la Cruz del popularísimo drama Don Juan Tenorio, que podrá no ser de las mejores obras dramáticas del poeta, pero que es, sin duda alguna, aunque recibida con frialdad la noche del estreno, la que después ha logrado favor más grande del público, y ha dado á su autor más fama y nombradla. Cuando so hizi) este retrato, q u i Baudry reprodujo más tarde grabado en acero al frente de la colección de las obras de Zorrilla hecha en París, tenía el ut r v inlisiete años. El que ya á los doce había hecho sus primeros ve sos y demostrado arx ainor á) a poesía, tan vehemente y firme, que por él dejó estudio y carrera, malquistándose por ello con su padre, al que no se cont- ntó con decir, como Virgilio al suyo: Juro, juro, pater, nunqiiam componere versos, sino al que dejó, huyenHo de su c sa á omos de un mal rocín ó de una buena muía, para v uir á la corte en busca de posición, de libertad y de gloria, á los diez y nueve años; el qne durante diez mesf- s vivió en Madrid pobre y obscurecido, buscando en vano aquel a soñada gloria y aquel provecho ambicionado, teniendoque ganarse la vida ¡como dibujante! y teniendo que escribir sus versos con un mimbre afilado, mojado en el tinte azul que usaba el pobre cestero con quien vivía en un zaquizamí; el que, revelándose en ocasión solemne, el 15 de Febrero de 1837, ante el cadáver del infortunado príncipe de los críticos españoles, dejó asombrados á los más insignes poetas y literatos de aquel tiempo, que buscaron- su ariiistad y fomentaron sus esperanzas... era ya, cuando se estrenó Don Juan