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Á BUEN JUEZ, MEJOR TESTIGO CFragmento de la leyenda d e D. J o s é Zorriila, en q u e Inspiró su c u a d r o el Sr. Menéndez Pidal. Allá por el Miradero, Por el Cambrón y Visagra, Confuso tropel de gente Bel Tajo á la vega baja. Vienen delante don Pedro De Álarcón, Iban de Vargas, Su hija InéSi los escribanos, Los corchetes y los guardias, Y detrás monjes, hidalgos, Mozas, chicos y canalla. Otra turba de curiosos En la vega les aguarda. Cada cual comentariando El caso según le cuadra. Entre ellos está Martínez En apostura bizarra. Calzadas espuelas de pro. Valona de encaje blanca, Bigote á la borgoñesa. Melena desmelenada, El sombrero guarnecido Con cuatro lazos de plata, Un pie delante del otro, Y el puño en el de la espada. Los plebeyos, de reojo Le miran de entre las capas, Los chicos al uniforme, Y las mozas á la cara. Llegado el gobernador Y gente que le acompaña, Entraron todos al claustro, Que iglesia y patio separa. Encendieron ante el C KISTO Cuatro cirios y una lámpara, Y de hinojos un mimento Le rezaron en voz baja. Está el CRISTO DB LA VEGA La cruz en tierra posada, Los pies alzados del suelo Poco menos de una vara; Hacia la severa imagen Un notario se adelanta, De modo que con el rostro Al pecho santo llegaba. A un lado tiene á Martínez, A otro lado á Inés de Vargas, Detrás al gobernador Con sus jueces y sus guardias. Después de leer dos veces I, a acusación entablada, El notario á Jesucristo Asi demandó en voz alta: Jesús, Hijo de María, Ante nos esta mañana Citado cotilo testigo Por loca de Inés de Vargas, ¿Juráis ser cierto qu un Ha A vuestras divinas plantas Juré Inés Diego Martínez Por sii. mujer desposa, rla? ii Asida a u n íf íüío desnudo Una 7 Ha 7 atarazada, Vino á posar en los autos La seca y hendida palma, Y allá en los aires, Sí JUEpb; Clamó una voz más que humana. Alzó la turba medrosa La vista á la imagen santa... Los labios tenía abiertos, Y una mano desclavada, CONOLUSIÓX. -Las vanidades del mundo Benunció allí mismo Inés, X espantado de sí propio, Diego Martínez también. Los escribanos temblando Dieron de esta escena fe. Firmando como testigos Cuantos hubieron poder. Fundóse un aniversario Y una capilla con él, Y don Pedro de Alarcóu El altar ordenó hacer, Donde, hasta el tiempo que corre, Y en cada año una vez. Con la mano desclavada E l crucifijo se ve.