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Verían nn capuclión, creerian que venía el coco, y era inminente la alferecía. Mejor es cogerlos y echarlos al cuévano en cuanto delinquen un tanto así. La cuestión del pan se va arreglando poco á poco. Hemos convenido en que el tamaño será mayor ó menor, según como caigan las pesas y gracias á esta prudente concesión, los panaderos seguirán elaborando las mismas clases de panecillos que comíamos antes de ahora; porque el consumidor lo que quiere es que en el pan, como en todo, siga habiendo clases. Ha conseguido además el respetable gremio que no le hagan trabajar de día para la fabricación del pan caliente de las cuatro de la tarde, y en materia de concesiones puede seguir pidiendo por esa boca, en la seguridad de conseguir cuanto se propusieren, porque en punto á bocas, la del consumidor depende siempre de la boca y de las manos del panadero. El que quiera pan caliente, que madrugue, porque ya es sabido que al que madruga Dios y los panaderos le ayudan. Ni hemos de obligar á esos pobres obreros á que mantengan, como las vestales, vivo siempre el fuego del horno, porque al fin y al cabo un horno de pan cocer no ha de ser como los Altos Hornos de Bilbao, que jamás se apagan ni desfallecen. -Lo que no has de comer, déjalo cocer- -dice un refrán. Y reciprocamente debe decir otro: -Lo que has de comer, deja que no lo cuezan. Si á Dios le pedimos únicamente el pan de cada día- es decir, no pan solo, ¿vamos á pedir á los panaderos el pan de cada mañana y de cada tarde, como si ellos pudieran doble que el Altísimo? Y de compararles con Él, ¿cómo evitar que los panaderos se endiosen? E n Francia, nn general (Boulanger) no era panadero más que de nombre, y ya sabemos el ruido que armó. Todavía, por consiguiente, debemos agradecer á nuestros verdaderos boulangers que se contenten con mandar en las básculas de sus mostradores sin querer empuñar la balanza de Astrea, la espada de Themis y aun la lanza de Belona. Si el gremio quisiera, ¡Dios sabe á dónde iría á parar el equilibrio de Europa! Porque ¿quie n sabe lo que habría en el continente el día en que España saliese por panaderos? Hay el propósito de enviar á Chicago una banda neta y puramente española, una especie de banda de María Luisa ó cosa así. La idea no es nueva completamente, sino traducida del dialecto azteca ó del contrapunto mexicano; pero esta misma falta de originalidad garantiza el buen éxito de la empresa, porque claro es que procuraremos dar quince y falta á los músicos sucesores de Moctezuma; y si ellos vinieron á España con espuelas (arreo no muy á propósito para viajar en barco) nosotros iremos á la Exposición americana con caballos y todo, aunque hayamos de convertirlos en caballos de vapor si han de tirar del trasatlántico. La banda se formará cogiendo músicos de todas procedencias; de charangas de cazadores, de las murgas madrileñas, délos gaiteros gallegos, de las orquestas de teatros por horas Con esto hay la ventaja de que la banda tocará un pot- pourri antes de soplar en los instrumentos, con solo que los músicos se palpen recíprocamente. Si se crean diez ó doce plazas de bombo y se concede sitio preferente á los músicos de alabarderos, el éxito de la banda está asegurado. Ko han de faltar solicitudes para ingresar en ¡a banda futura, y muchos que no saben de solfa aspirarán á formar parte de la comitiva aunque sólo sea para llevar los papeles. Pero esta plaza debe suprimirse por innecesaria. La banda española no debe llevar los papeles hechos. Allí en Chicago es donde debe hacerse el papel. Y hacerle bueno. LDIS E O Y O YILLANOVA. I