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Á OCHO DÍAS VISTA Jóvenes imberbes. -La oreja de Jorge- -Aderezos á empeñar. -El pan caliente. Altos y bajos hornos. Boulanger para andar por casa. -La banda de Chicago. Pot- pourríJ nacional. -Papel de müsica. -De la juventud debe esperarse todo- -como dicen los hombres políticos cuando les presentan en una localidad las máquinas incubadoras del partido con sus poUuelos correspondientes. -Todo- -añado yo- -desde la regeneración de la patria hasta la transformación del- treinta y cuarenta. En, la última batida organizada por el gobernador contra las casas de juego, han sido copados infinidad de niños, á quienes la autoridad se ha encargado de hacerles la primera barba. ¡Valiente timba exclamó el delegado agarrando á dos puntos por el babero. -Por Dios, señora autoridad, suélteme usted; ¡que usted no sabe la que se va á armar en mi casa! ¡Hola! ¡hola! ¿Con qué también en tu casa se arma de esto? -No, señor; quiero decir que no va á ser paliza la que me dé mi padre. -Pues ¡á casa de tu padre en seguida! -Bueno; pero suélteme usted la oreja, que me hace usted daño. ¿Qué te la suelte? Descuida; con otro tironcito más, se suelta del todo. Esta pena auricular impuesta á los cogidos infraganti, no es más que la pena del Tallón aplicada á los que tiran de la oreja á Jorge. Malo es que los padres de familia dejen el pan de sus hijos sobre el tapete verde; pero es quizá peor que los hijos, atraídos por el color, acudan al tapete, procurando comerse el pan que allí les dejó su padre. E á el primer caso peligran el sosiego y la tranquilidad del hogar; en el segundo peligran además los cubiertos de plata. Pero es fuerza que la autoridad haga lo posible por quitar la ocasión que tan á menudo se ofrece á los niños. Les han hablado de un hombre que talla, y allí acuden los chicos ansiosos de crecer y de entrar en quintas. Les hablan del bacarrat, y creen que es una peonza perfeccionada. Ven los duros del nene y piensan que la moneda se ha hebho toda y solo para ellos. Les piden un duro para u na vaca, y creen hacer negocio al comprar media vaca por veinte reales. ¡Malhayan los que explotan la inocencia de nuestra juventud! El niño que juega llega á veces á casa del prestamista, llevando bajo el brazo un objeto voluminoso. ¿Admitirán ustedes un aderezo? -Si es bueno, ¿por qué no? -El mejor que hay en casa; el único del cual no se ha cansado mi madre. -Veamos ¡Unas vinajeras! ¿Se quiere usted burlar de nosotros? -Repare usted en que el aceite es bueno y clarificado, en que el vinagre es de yema- -Bueno. ¿Y qué más? -Que como haya ensalada, ¡lo que es el aderezo no puede ser mejor! Los niños están en todo; en la prensa como en el garito, en el Ateneo como en el burdel. Sí: hay que evitar la corrupción de los menores: mejor que nada es crear un cuerpo de policía especial con pasiegas de fuerza hercúlea y de mucho jugo lácteo. Arrasado el patio de los micos desde la supresión del Saladero, no es cosa de elevar á los chicos á una celda de la cárcel Modelo.