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28 Y al ver que nadie venía Más que algún sereno mago Ó algvina gentil pareja De guardias de Oriente urbanos, Era objeto de las burlas De aquella turba de bárbaros, Que, dando gritos salvajes, Le llevaban á otro barrio, Donde, frente á una taberna. Repetían el bromazo. Los estrechos, y celebra Los consorcios más extraños, Y pasa ratos muy buenos Leyendo versos muy malos. Que en papeles de colores Publican vates de á cuarto. Se ven por las calles tipos Que, tras de hacer también alto En tabernas muy lujosas Ó en las que no lo son tanto, Sin escaleras, ni hachones, Ni cencerrada, ni escándalo, Pero con el propio objeto De engañar á algún cristiano, Y sea de Pontevedra, De Belchite ó de Barbastro, Corren el cinco de Enero (Igual que el resto del año) A ver venir otros reyes Que no son tres, sino cuatro: El rey de oros, el de copas. El de espadas y el de bastos. Y andando el tiempo, ¡quién sabe Si irá el pueblo soberano Á despedir á los reyes Como antes iba á esperarlos! JUAN PÉREZ ZÚÑIGA. 1 II Hay que convenir, señores, En que nos civilizamos, Y sin negar que ahora siguen Viniendo los Reyes Magos, Hoy hay que tomar billete De andén para ir á esperarlos; Billete que cuesta un duro, Según se advirtió en un bando. Y como no eran banqueros Los del ruidoso bromazo. Este ha caído en desuso Porque resulta muy caro. Mas mientras en muchas casas Hay gente que goza echando CUENTO BATURRO, por Gascón. ¿Es verdá que el tío Celipe está en la miseria? ¡Cá! ¡Si tiene doce muías! ¿Doce? -Si, contando las once que se le han muerto.