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EL OBSEQUIO DEL MINISTRO I. El nuefo Ministro era hombre serio, pero excesivamente cariñoso, segiin decían cuantas personas hablaban de él. Cuando tomó posesión de su elevado cargo, lo primero que hizo fué llamar á todos los dependientes de su Ministerio, y decirles: iOL. Señores: Yo no vengo aquí con más propósito que el de contribuir al mejoramiento de la nación. Pueden vivir tranquilos mis empleados, siempre que éstos cumplan con su deber, ora como auxiliares de la obra que me propongo realizar, ora como padres de familia cariñosos. Lo mismo en el orden oficial que en el doméstico, quiero que todo el personal sea modelo de virtudes. Pueden ustedes r e t i r a r s e cuenten desde hoy con mi afecto. E n mi tendrán ustedes un segundo padre. He dicho. Los empleados salieron del despacho del jefe con el rostro placentero y la mirada brillante. Qué hombre I- -decía uno. ¡Qué persona tan simpática I- -decía otro. Qué fisonomía más du lee! -1 Qué nariz tan chiquitita y tan reluciente! Uno de los más entusiastas era Carrascosa, oficial de la clase de cuartos, hombre impresionable y vehemente, modelo de esposos y calígrafo de primera fuerza. Hacía unas mayúsculas rasgueadas, que daban envidia. í. l Ministro conoció bien pronto las admirables mayúsculas de Carrascosa, y se propuso utilizarlas en su provecho, porque nos habíamos olvidado de decir que el Ministro tenía relaciones amorosas, y solía valerse de mano ajena para comunicarse con la mujer amada. Nadie mejor que Carrascosa para realizar este fin. -A ver. Carrascosa, esmérese usted, que voy á dictarle una carta- -le decía á lo mejor. Y Carrascosa preparaba la pluma, mirándola al trasluz para que no contuviese algún pelillo indiscreto; después arreglaba el papel, se estiraba los puños, humedecía la pluma y daba principio á su tarea. Vidita de mi corazón -decía el Ministro. -Zvn- -repetía Carrascosa después de haber hecho una zeda con siete rasgos deliciosos. Ello fué que el Ministro le tomó tal afición á Carrascosa, que siempre le estaba llamando para encomendarle tareas de importancia, y todos decían al funcionario feliz y preferido: ¡Caramba Qué suerte tienes I El mejor día te encuentras con un ascenso. 11 Carrascosa tenía la buena costumbre de celebrar la Nochebuena con todo el aparato que requiere su argumento. -Para mí no hay nada más hermoso que reunir á la familia alrededor de una mesa 7 poder entregarnos á la expansión y al júbilo- -decía Carrascosa en la oíicina. -Todos los años cenamos en mi casa la noche del 24 de Diciembre, y por nada