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I Lo mismo ha sido tomar posesión el nuevo Gobernador, que comenzar á arreglar la provincia. ¿Qué dirán ustedes que era lo más urgente para que fuéramos felices? A ver, ¿qué se les ocurre á ustedes? Un, lector. Cerrar las casas de juegol ¡Nada de esol Otro lector. ¡Meter en chirona á los tomadores y ladrones! ¡Tampoco 1 Otro. ¡Suprimir la Diputación! ¡Ni menos pensarlo! Otro. ¡Keparar las carreteras! En fin, ¡no van ustedes á dar con ello! Lo más importante de todo era obligar á las empresas teatrales á que terminen las funciones dramáticas antes de las doce y media. forque las familias estaban escandalizadas y se gastaba mucho en luz, y los serenos se quejaban á sus parroquianos, diciéndoles: Pero, señorito, jno le he dicho ya á usted varias- veces que no se retire tan tarde? ¿que esa vida que lleva no es buena? Ahora, á Dios gracias, ya tenemos Gobernador que nos ponga eso en orden. E l Gobernador se propone ser muy severo en este particular, en fin, como si á todos nos fuera en ello el porvenir. A la empresa qué termine después de las doce y media la función, multa por la vez prifaera. 4. la segunda vez, ¡multazo! A la tercera, se cierra el teatro, se recogen las llaves y con la música á otra parte los que hagan zarzuela, y con las coplas á otra parte los que hablen en verso. En fin, mucha energía, ¡como si se tratara de perseguir el juego ó de perseguir los criminales! Que no se tratará. ¡Verdad es que no corre prisa esol Las empresas dicen que no siempre pueden acabar á esa hora. No señor, ¡no es cierto! Para acabar pronto no hay como empezar pronto. Por lo tanto, los teatros empezarán al anochecer, ó á la hora en que los empleados públicos salen de la oficina, que salen muy pronto. Bl que tenga prisa por comer, que se lleve la merienda Si teatro. Cuando el público pida la repetición de- un número de música bonito, se volverá el director de orquesta y dirá al público; No se repite nada, porque no hay tiempo; conque no sean ustedes cargantes. A pesar- de esas precauciones, si el actor que esté declamando ve que van á dar las doce y media dirá: El actor. Gritando y blandiendo nfia faca. La existencia se me hace insoporíiable Y qaitarme de en medio es más factible, Antes corra su sangre, que es cnlpable, Corra después la mía aunque sensible, Y acabe este puñal de hoja añlada Ambas vidas ¿cual más desgraciadas. Tras del motín del cierre de puertas, estuvimos amenazados con un motín de ver- -duleras. Pero la autoridad conferenció con Xa. jefa de las conspiradoras y se firmó la paz. Palique los conservadores De e manera las gftBtúu ¿Se trata de verduleras? Pues emplean diplomacia. ¿Se trata de comerciantes? Caatro aí ¿o y á casa- i t ¡o o DiHgi ndflíie al piMico y quitándose la baria po, tiza. Ilustre público: Va á dar la media; en cumplimiento de las disposiciones vigentes, debemos terminar dejando para mafiana los asesinatos que yo proyecta ba. Para que no se vayan sin saber cómo acaba esto, les diré que yo me mato, luego mato á la dama, Wifredo alcanza un destino, se casa con la chica y son felices. Así termina la obra. Buenas noches, señores. IY pensar que el Sr. Cánovas ha buscado con candil al Gobernador que ha inaugurado su campaña dando la hora á que deben cerrarse los teatros! ¡Jesús, qué cosas ta araras! Doña Polonia Sanz, que como ustedes saben era dentista de Muley- el- Abbas. que esté en gloria (en la gloria mahometana) ha fallecido también, es decir, que estará ya en la gloria celestial nuestra. Al morir D Polonia ha dejado su fortuna á los cobradores del tranvía que la señora usaba. Fué, por lo tanto, D. Polonia una señora en extremo afortunada, pues encontró cobradores bondadosos y amaoles, cosa que no hemos podido hallar nosotros todavía. Eso sí. Doña Polonia nos ha hecho con ese legado un gran beneficio, porque yo no sé si habrán ustedes notado que los cobradores están estos días algo más atentos con el público, y mucho más serviciales. Yo, por mi parte, contribuyo á crear atmósfera, y digo ahora al ver la solicitud con que me tratan: -Gracias, amigo, ¡No le olvidaré á usted en mi testamento! o Cuatro mil trescieutai treinta y; tres medallas se han acuñado. para los concurrentes, á la Exposidión Histórica. La ocurrencia tiene muchísima gracia. No van á premiar á los artífices que hicieron las obras de arte, sino á Jos que ias han compradoi Es decir, que si mi zapatero me haCe un par de botas y las llevo á una Exposición, corro el albur deque üie den una medalla de plata. ¡Y ya me salen mis baratas las botas! ¿Un Peñi Gobernador Y Otro PeBa para Alcalde? Está Tísto que el Gobierno Se ha empefíado en emPeHarse. Un vecino de Madnd se ha dirigido á un periódico en queja. Porque, ya se sabe, en cuanto á un hombre le pasa algo, se lo cuenta á la prensa. El vecino se queja de que el carbón quisle venden está mal pesado. Supongo que el Director del periódico har brá dicho á un redactor: Menéndez Haga usted el favor de ir á ver al carbonero de este señor y decirle que si no pesa bien el carbón en adelante, voy allá y de una guantada le echo las ínuelas fuera. -Ya lo oye usted, caballero. Vayase descuidado, que los periodistas arregláremos eso de que le pesen bien el género. o En la cárcel de Alurcia Ha ocurrido un motín; No hay día que no vengan Dos noticias así, Qué Grobierno tan bnenol iQaé nación tan fellzl Otra vez la noticia de que el Papa está enfermo. Señores noticieros, ¿quieren ustedes hacer el favor de cambiar de patrón? Eso y la conspiración contra el Czar, se va haciendo ya muy pesado. Hombre, ¡que hablen de otras cosasl ANDRÉS OOBZDJBLa