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786 BLANCO Y NEGRO infelices que aun vivían milagrosamente, alguno se atrevió á pronunciar la palabra capitulación. -tq Cómo! -repaso con energía el General. ¡Ahora salimos con que hay cobardes en Geronal Cuando no haya víveres nos comeremos á ustedes y á los de su ralea, y después resolveremos. No hay para qué decir cuánto influía en el ánimo de aquellos habitantes, ya por si valientes, resueltos y llenos de patriotismo, aquella indomable fiereza y aquella constante energfa. Hombres y mujeres, que también éstas formaron un batallón de aguerridas amazonas, viejos y niños, seglares y eclesiásticos, todos, no ya en la medida de sus fuerzas, sino con sobrehumanos increíbles esfuerzos, secundaban los deseos y cumplían las órdenes del jefe, prolongando de un modo inverosímil una defensa que el mismo Carnot creía que no había de durar más de diez días y que sólo cesó después de siete meses, cuando herido por la peste y agonizante el General, fué ya inevitable la capitulación, conseguida, no obstante, en la? más honrosas condiciones, saliendo el U de Diciembre la guarnición de la plaza con todos los honores de la gneria y entrando en ella los franceses, más que fieros y orgullosos por su victoria, sorprendidos y aun humillados por el heroísmo de los vencidos. íí g rüSILAMIENTO DE TOKRIJOS Y DE SÜ 3 OOMPAÑEHOS. -Cuadro de OIsbeft. Si al recordar estos gloriosos hechos, el corazón, repleto del entusiasmo que inspira la conducta de aquellos héroes, no deja espacio. al rencor que pudieran excitar los invasores; al acudir á la memoria el tristísimo fin de los mártires de la libertad, no podemos exphcarnos qué es más grande, si la admiración que en nuestra alma despierta su digno proceder y la compasión que produce su inmerecida desgracia, ó el odio y la execración que merecen sus asesinos, desde el cobarde González Moreno, apodado el verdiigo de Malaga, hasta el mismo rey Femando, que aprobando su inicua conducta y determinando la pena que habían de sufrir los cincuenta y tres desdichados, demostró que no éramenos sanguinario ni menos feroz. Torrijos, después de varias arriesgadas tentativas para derrocar el despotismo, que afrentaba á nuestra nación y á nuestro siglo, hallábase en Gibraltar á principios de 1831. -El rey Femando y su dignísimo ministro Calomarde pensaroA librarse de él villanamente, tendiéndole un lazo infame, y para ello no pudieron encontrar auxiliar más á propósito que el capitán general González Moreno, que por niedio de hábiles agentes, fingiéndose disgustado de la marcha política del Gobierno, le propuso realizar un movimiento revolucionario. Cayó Torrijos en la red, á pesar de las prudentes advertencias de sus amigos Flores Calderón y Golfín, y aguijoneado por su amor á la libertad, sólo vio nueva ocasión de combatir por ella. La traición logró el triunfo que. apetecía. Fueron fusilados Torrijos y sus cincuenta y dos compañeros, entre los que figuraban los dos nombrados, el joven y rico irlandés Koberto Boix, que costeó los gastos de la expedición y murió valerosamente al lado del General, ivarios distinguidos oficiales, otros insignes patriotas y los desdichados marineros que tripulaban las dos embarcaciones, y que, según el noble dictamen del Eey, si no estaban complicados en la trama, habían sido aprehendidos juntos y debían sufrir la misma suerte González Moreno fué feUcitado por el Cabildo catedral de Málaga y ascendido por el Eey á capitán general de Granada. Pocos aSos después tuvo que huir de EspaSa y anduvo por el extranjero errante y miserable, perseguido en todas partes por el desprecio de los hombres honrados y devorado por los. remordimientos de su repugnante crimeri. TBLLO TÉLLBZ.