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BLANCO Y NEGRO 761 Rimini, que en invierno es una ciudad de las más tranquilas que pueden soñarse, se anima en verano, y su playa, desierta cuando el frío hiere, se puebla en la estación de los calores. De todas partes acuden bañistas de ambos sexos; ellos lucen orgullosos sus formas en traje de baño; ellas consiguen el mismo resultado en traje de calle, pues las actuales modas fueron inventadas para eso. Por las noclies, alli, como en todas partes, se forman grapos en que se apalabran muchas cosas para el invierno; cruzan el espacio ora miradas incendiarias, ora ojeadas tristes, como de carnero á medio degollar. Nuestros artistas pasaron el día contemplando la movible superficie del azulado mar, y de cuando en cuando exclamaba el rubio: ¡Ese es nuestro elemento! Y añadía el moreno: -Mañana lo dominaremos. Eecién llegados, bien vestidos, movie ndose constantemente y gesticulando, al par que procuraban sondear las profundidades del mar, llamaron la atención de lío pocos; algunas mamas dijeron: -Puede que sean ricos; -y muchas niñas los encontraron simpáticos. Volvieron al hotel locos de contento; en la mesa, cuando la conversación se hizo general, dijo el rubio: -Mañana será para nosotros día señalado; -y el moreno, mirando á todas partes, decía: -Sólo nuestros amigos comerán pescado. Estas frases sin sentido fueron comentadas; algunos sospecharon de nuestros compatriotas, porque hoy no se sabe de quién fiarse. Desgraciadamente, la curiosidad femenil, que ha sido siempre causa de grandes males, lo fué también del de los artistas pescadores. Cuando todo quedó en calma, la patrona oyó que los huéspedes conversaban; sintió claia y distintamente la voz del rubio, que decía: -La dinamita es una atrocidad; nuestros medios son más seguros y divertidos. La pobre mujer se retiró horrorizada, y poco después había tomado una resolución enérgica. Durmieron bien, y apenas fué de día, vistiéronse el traje de pesca: calzón á media pierna, fino jersey que dejaba ver la exigüidad material de sus pechos, vaporosa cazadora y sombrerito de paja. Cogieron sus avíos y -rfSr a Ci, 4. 4- t- i i -A g! A t