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NOVELAS RELÁMPAGOS LAS CASTAÑAS POSTALES ¿A quién estás escribiendo, Juan? -A mi novia, á María. La pobrecilla lo merece. ¡Si tá la vieras! ¡Es un ángel! La noclie en que me vine se la pasó íllorando y maldiciendo de la Universidad Me quiere de veras. ¡Vaya si me quiere! En las dos semanas que van de curso no he dejado de recibir carta suya un solo día Hoy me toca contestarla ¡Bah! Lágrimas de mujer Un poco de rocío que las da, igual que á las flores, una interesante belleza, y nada más- ¿Te falta mucho? -Concluyo en seguida ¿Me necesitas? -Sí, llena esa última página con un Te adoro que la coja de punta á punta, y firma E s decir, contando con que me acompañes, que ya me entran dudas- ¿A dónde? -Mira, hoy es domingo, el primero de nuestro tercer año de estudiantes; hace una tarde espléndida, y 1 sol se resentiría si le desdeñáramos Conque rubrica, agarra el bastón y el sombrero, y á la calle- -Pero- No me descompongas mi plan- -Sin embargo- ¿Qué? ¿íío aceptas? Corriente, pues me largo á prevenir á Carmen y á Luisa que no nos aguarden, que tú no te encuentras en disposición de irte á comer un plato de callos á la Bombilla- ¿Cómo? Pero, ¿has citado á esas chicas? -La flor y nata de las costureras madrileñas, olvidadas por un ingrato que ya no se acuerda de aquel segundo año de medicina en que era el número uno... de los bailes de la Alhambra En fin, dispensa Por mí no faltes á la fe jurada Respeto tu idilio- ¡Eh! ¡Vete á la porral El que yo me haya dejado mi corazón en el pueblo no significa que renuncie á seguir aspirando las rosas del amor, regadas con Champagne Ahora mismo Te adoro, tu ¿Qué tal? He apretado bien la pluma para que parezca que el alma se me ha escapado sola al papel. ¡Magnífico! ¡Ja, ja, ja! -Pues el sobré, y al volver de paseo la echaré en cualquier estanco ¿Y qué? ¿Las has hablado? ¡TristÍHimas sin nosotros, y monísimas como siempre! ¡Suspirando por el pasado! -Pues cuando gustes- -En marcha- ¿Conquejtan lindas y tan diablillos? II- ¡Incomparables vestales del templo de la costura, yo os saludo! -Este Adolfo siempre de buen humor. ¡Luisa! ¡Carmen! ¡Qué gordo vuelve usted, Juan! ¡Y qué negro! -La vida del campo ITo he soltado la escopeta en tres meses También yo las noto á ustedes cambiadas; pero no han perdido por cierto Las dejé á ustedes capullos, y me las encuentro ya rosas- -Es usted muy galante