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QQPO íf vism JLusTn 9 VD; v ítOMtVlSTKaClOV lf 0 II 1892 I I iocri Núm. 82 27 de Noviembre EFEMÉRIDES 1811. -Murió en el puerto de Vega (Asturias) D. Gaspar Melchor de Jovellanos. L ilustre gljónés, cuya vida fné constantemente agitada por vicisitudes incesantes y por contrarias alternativas, hasta que la muerte puso término á una existencia tan desdichada para él cuanto útil y honrosa para su patria, es uno délos hombres máa dignos de admiración y de perdurable memoria entre los muchos varones ilustres que han visto la luz primera bajo el hermoso cielo de esta noble tierra española. Don Leandro Fernández de Moratín, el poeta insigne, escritor castizo y famoso regenerador de nuestro Teatro en el presente siglo, hizo de su ilustre amigo cumplidísimo y merecido elogio, compendiando su biografía en estas breves y sentidas lineas: Don Gaspar Melchor de Jovellanos, uno de los más distinguidos españoles que ilustran los reinados de Carlos I I I y Carlos IV, literato, anticuario, economista, jurisconsulto, magistrado, buen poeta, orador elocuente unió á estas prendas la amabilidad de su trato, hija de su virtud tolerante y benéfica. Á este hombre célebre debió Moratín una cordial estimación, que ni la ausencia, ni el tiempo, ni las violencias ni alteraciones políticas pudieron extinguir ni debilitar. No se omita en el recuerdo de un varón tan ilustre el mayor elogio que puede dársele: sus ideas y sn conducta no eran acomodadas á la edad de corrupción en que vivía, ni al palacio, que nunca hubiera debido conocer. No es mucho, pues, que el autor de El Delincuente honrado- padeoiese destierros y cárceles, sin que ningún tribunal tuviese noticia de su delito. Agitada la nación después en el conflicto de una invasión, precisada á formar un gobierno para su conservación, y un ejército que la defendiese, volvió Jovellanos á ocupar el. puesto que le pertenecía; y á poco tiempo la envidia, la ambición, los privados intereses, el furor de los malvados le arrojaron de él; que en tales agitaciones y desórdenes nunca es el mando recompensa de la virtud, sino del atrevimiento. Insultado, proscrito, fugitivo de una á otra parte, anciano y enfeimoj