Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
744 BLANCO Y NEGRO Pasa con esto lo que con los toros. Antes se les esperaba á pie firme para matarlos recibiendo; ahora el diestro se adelanta y cumple sumisión á paso de banderillas, al revuelo de un capote y á volapié cuando repican gordo. Un suicida hace ciento. Cada carta dirigida al juez por los que atentan á su vida, es una circular animando á los temerosos y rehacios. Asi es que, donde menos se piensa, salta una tapa de los sesos. -Este mundo- -dice un hijo de familia tan joven como desengañado- -este mundo es pequeño para mi. -No te apures por eso- -le dice el padre creyendo que se refiere al cofre- -ya te compraremos otro. ¡Ah, padre mío! lío me quejo yo del baúl mundo, sino del planeta terrestre. -Bueno, hombre; pues ya veremos si la cosa tiene remedio. Yo le pondré una tarjeta al director del Observatorio Astronómico, y veremos si te encuentra) or ahí otro planeta más de tu gusto. Nuestra época es una época de dudas- -como han dicho un batallón de pensadores- -y aunque el refrán dice: E n la duda, abstente muchos hay que en la duda van y se pegan un tiro. Es un medio como otro cualquiera de salir de dudas. El siglo presente no tiene ideales ni creencias, y osa es la madre del cordero. Vivimos sin fe y sin esperanza, que es como vivir sólo de caridad. Así es que, apenas nos apunta el bozo, ya estamos apuntándonos nosotros con un revólver de reglamento. Cogidos del brazo, salían la otra tarde de la Universidad tres estudiantes. El del centro caminaba pensativo y silencioso. ¿En qué piensas? -le preguntaron cariñosamente sus amigos. -En quitarme de en medio- -respondió el. ¡Calla, hombre; si vas perfectamente! -replicaron los otros, sujetándole en el sitio de preferencia. -No es eso; es que estoy pensando en jiegarme un tiro. ¿En pegarte á un tiro? ¿Como los encuartes del tranvía? ¡Vaya! Veo que vosotros no me comprendéis; la sociedad tampoco; nadie me comprende; ¿qué queréis que haga? -L o que hacen con los logogrifos; das la solución en el próximo número, y se acabó. Muchos son los que se matan, como el estudiante en cuestión, por creer que aquí no hay almas capaces de comprender la suya, inocente, candorosa y virginal. Pero entre los jóvenes causan peores efectos los amores contrariados. ¿Sabes lo que me sucede? -pregunta el celoso al primer amigo con quien topa. -N i palabra. -Que me engaña Asunción. -Y o sabes? Pues ya no te engaña. -Tengo pruebas de que me es infiel por completo. ¿Con quién? -Con un corrector de pruebas. -Entonces, quien tiene las pruebas es el otro. -L e s sorprendí anoche á las doce, hablando por el balcón. ¿Te parece moco de pavo? ¡Qué ha de ser nioco! Es una pava entera, pelada por ambos á altas horas de la noche. A los dos ó tres días, el amante desdeñado se apresura á tomar veneno, si bien no muy activo, porque el objeto es que la chica se entere y empiece á sentir remordimientos. Generalmente esta clase de suicidas echan tres gotas de láudano en una tinaja, y beben agua de la tinaja de al lado. Está probado que la publicidad influyo en la multiplicación de suicidios; por lo cual se trató hace tiempo de eonseguirque la prensa no hablase para nada de esta clase de atentados. La idea cayó en saco roto. Hoy, como ayer, se da cuenta de los suicidios. Pero conste quo el ideal son los suicidios, sin darse cuenta. Lo cierto es que el apego á la viJa va desapareciendo lenta, pero continuamente; que el instinto de la conservación es un instinto al agua, y que la carga de la existencia resulta excesiva carga para los débiles hombros de la presente generación.