Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
734 BLANCO Y NEGRO y sé más: Sé que ese granuja ha estado en relaciones año y medio con una corista. ¡Ya ve usted qué sinvergüenza! Al cuarto de la tiple van de tertulia algunos caballeros, que procuran atraerse á toda costa la vo- 1 1 é fií ¡Intrigas! -gritaba doña Eleuteria. -Intrigas de la López, que es una bribona. Y se fué al cuarto de la segunda tiple y la puso de vuelta y media. (Pero, señora! ¿Qué culpa tengo yo de que me Iiayan aplaudido? -decía la pobre muchacha. -La tiene usted, sí, señora; porque ha echado usted toda la voz para rebajar á mi niña, que es la primera tiple y nadie tiene derecho á gritar más que ella. Al día siguiente los periódicos trataron con rigor á la hija de doña Eleuteria. Uno de ellos, especialmente decía horrores de la primera tiple, y la mamá, fuera de sí, preguntó á un amigo: ¿Quién ha puesto todas esas picardías? -Compasillo- -le contestaron. ¿Viene por aquí? Sí, suele venir á primera hora. -Yo le diré á ese badulaque cuántas son cinco. Llegó al teatro el pobre revistero y no faltó quien dijo á doña Eleuteria: -Ahí tiene usted á Compasillo. Inntad de aquella madre iracunda y feroz. El que más y el que menos se echa á temblar cuando la oye decir: ¿Saben ustedes lo que nos pasa con la indecente de la Empresa? Pues que le hemos pedido una coluna de peluche para ponerlo aquí, en este rincón del cuarto, y dice que no la tiene. Lo que debíamos hacer era dejarla planta y marcliarnos á Vinaroz con Calomelano, que está formando compañía. ¡Lo mismo que haberle faltado á nuestra criada! Le habíamos dicho que se fuera al anfiteatro, á ver la función, y ella, que es una infeliz, se puso á comer cacahuets; lo cual que echó las cascaras encima de unas señoritas que estaban en un palco. Pues se fué á ella un acomodador y la quiso echar; pero yo, que me enteré, le dije á la Empresa: ó el acomodador ó nosotras Al acomodador le echaron aquella misma noche; pero de todas maneras ha habido falta, y con una tiple como mi hija no se juega. Noches pasadas la tiple fué recibida por el público con cierta frialdad justificadísima, porque santa como un grillo y declama como un peón de albañil. En cambio aplaudió frenéticamente á la segunda tiple, que es discreta. Entonces la mamá se terció la manteleta, subióse las mangas del vestido, soltó un taco espantoso y se arrojó sobre el infeliz periodista, clavándole las uñas en el pescuezo. Luis TABOADA.