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BLANCO Y NEGRO 715 La carta de la izquierda del banquero era el caballo de copas, y el tres de espadas la de la. derecha; Tiéndese junto á la primera un enorme montón de monedas de oro y varios papeles que parecían títulos de. propiedad. Frente del que hacía de banquero se hallaba otro personaje, que era sin duda el que enyidaba. Las dos cabezas de los jugadores eran de una terrible verdad plástica; en sus semblantes, (Jpminados por la misma emoción, se pintaban esas sensaciones espantosas del jugador que arriesga su tranquilidad, su íoítuna, y tal vez su vida, á una carta. En la mano del banquero con que corría el siete de espadas se dibujaban fnértemeiité las venas y tendones, y toda ella; parecía que temblaba mientras la suerte que barajaba aquel azar se decidía. El otro personaje las tenía cruzadas sobre el tapete; pero en el círculo blanquecino que marcaba el sitio en que se apoyaban las yemas de sus dedos, se echaba, de ver que las contraía de una manera disimulada y fusiosa. La luz del cuadro estaba tomada del fondo, donde se abría una ventana que daba á un jardínj de manera que todos los objetos que había en primer término, estaban envueltos en una tinta obscura, y las sombrías cabezas de los dos jugadores se destacaban sobre un fondo claro y lleno de luz, marcándose perfectaniente el contorno de aquellas pálidas frentes. Tal verdad se veía allí, que á primera vista hacia sospechar que el autor del cuado era uno de los jugadores. John Browning estaba encantado con su adquisición: no cesaba de admirarlo, analizando minúciosamént e todos sus detalles; hasta que logró que una idea extraña, original y estrambótica, se posesionase dé su mente. -Esta escena- -decía para sus adentros- -si no está tomada del natural, debe haberse pintado pócó tiempo después de la realización del hecho; es decir, que no se trata de un capricho de artista, sino de una escena verdadera: aquí hay una partida empeñada; uno de los contendientes ha puesto al azar sus iiltimas monedas de oro, y víctima de la calentura del juego, arriesga toda su fortuna, según indican esos papeles, que parecen títulos que acreditan la posesión de algunos bienes: el banquero va á tirar; ¿qué carta habrá debajo? ¿Vendrá el tres de espadas ó el caballo de copas? Si sale la primera, ese hombre se arruina. Vuelvo á repetir, ¿qué carta habrá debajo?