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698 BLANCO Y NEGRO E n otro lugar de estas Memorias apunto las razones que en mi concepto fueron causa de que la compañía de Valles y Lujan tuviera que abandonai el teatro de Variedades, y no he de insistir sobre ese punto. Pepe Valles, como tantos otros hombres notables, procede del pueblo, de la honrada clase artesana, y es ejemplo vivo y elocuente de lo que puede en esa clase el deseo de emancipación, siendo al propio tiempo protesta justísima contra las escuelas reaccionarias que niegan al pueblo el derecho de intervenir en los negocios públicos por falta de capacidad. Kn la elevación moral y material de muchos hombres del pueblo, hay también un argumento fortísimo contra aquellas escuelas que representan el polo opuesto del doctrinarismo conservador, y que en su radicalismo, más sentido que razonado, quieren realizar de golpe y porrazo la emancipación del obrero, llegando á una igualdad verdaderamente inconcebible aun en las abstracciones de la mas generosa teoría. Pero noto que sin querer, y llevado de antiguas aficiones periodisticas, me voy metiendo en ciertas honduTas, ajenas de todo en todo á la índole de estos trabajos. Vuelvo, pues, al objeto principal y único de estas Memorias. Valles era cajista en la imprenta de un periódico en los primeros años de su vida. No sé si porque ese oficio se roza mucho con la literatura, ó por innata vocación, ó porque lo determinaran circunstancias especiales, el hecho es, ó mejor dicho fué, que Valles, siendo muy mozo, ingresó en una sociedad de aficionados al arte dramático, y tengo entendido que logró distinguirse en los primeros papeles que representó. También tengo entendido que antes de la ina- uguración del teatro del Eeci- eo inauguración al mismo tiempo de las funciones por horas) Valles habla representado comedias, aunque por poco tiempo, en un café- teatio, cuyo recuerdo no debe mortificar al apreciable artista, toda vez que esos fueron también los principios de otros actores notabilísimos, entre ellos el nunca bastante llorado Kicardo Zamacois, verdadera y legítima gloria del teatro contemporáneo. Descartemos esas primeras campañas de Valles y vengamos á su campaña definitiva del teatro de. Variedades, no sin dejar consignado que en la organización de este teatro, donde acabó de aclimatarse el espectáculo por horas- -que en el Kecreo había sido tan sólo un embrión- -tuvo giandlsima parte el conocido empresario é inteligente representante de empresas teatrales, D. José Máyquez. Desde el comienzo de su carrera. Valles ha desempeñado siempre la parte de primer galán cómico, como ahora se llama lógicamente, toda vez que en la mayoría de los teatros, en la casi totalidad, sólo se representan comedias ó juguetes. JGl trabajo de Valles durante su larga permanencia en el ya derruido teatro de Variedades, resintióse de cierta monotonía, debida principalmente á la poca variedad de los papeles que hablan de tocarle forzosamente. Él, por su parte, no procuraba tampoco marcar diferencia de ninguna clase- -a lo menos en el vestir- -entre uno y otro papel. El mismo bisoñe, la misma levita de dos pechos, los mismos cuatro dedos de puños fuera de las mangas de la levita y, en suma, el eterno Valles de todas las obras y de todas las noches. Dentro de esa monotonía no dejaba de resultar agradable; adquirió fama de elegante y de discreto, y hasta estuvo de moda durante unos cuantos años. La boga de aquel negocio trajo, lógica y necesariamente, la competencia. Cada año habla más teatros por horas; la compañía de Variedades no se refrescaba periódicamente, como hubiera debido hacerlo, y esto, unido á otras causas (de las cuales he hablado en otra ocasión) trajeron fatalmente la disolución de aquella compañía. Valles se fué a provincias, anduvo rodanau algún tiempo por esos mundos de Dios, trabajó en Madrid en compañías de zarzuela por horas, y realmente daba peña verle hace dos años en el irlncipe Alfonso, haciendo como que cantaba, en la obra titulada Jíl tocodrilo, en la cual obra hacía un perfecto embolado. Lo mejor que ha podido ocurrirsele á Valles ha sido ingresar en la compañía de la Xubau. AiU está como el pez en el agua, perfectamente colocado y demostrando en toda ocasión y momento que es un actor discretísimo y por todo extremo agradable. No hace aquellos gaJanes que fueron su caballo de batalla en Variedades. Ya no hay bisoñe: ahora es peluca: ésta, el aplomo de los años, la distinción natural que siempre conserva y el perfecto dominio que tiene de la escena, afirman y consolidan su reputación de actor excelente, que ve siempre con gusto el púbüco de Madrid, y al cual considera, con razón, como hechura suya ael púbüco) Se llama (y le llaman algunos) discípulo de í) J ulian Komea. Como no he conocido al maestro, no puedo apreciar en justicia hasta qué punto sigue Valles las huellas de aquel a quien llaman, los que han tenido la fortuna de conocerle, coloso de la escena. Tal como está hoy colocado Valles en la compañía de la Tubai. me resulta (y creo que al púbüco también) mucho mesor actor que en el teatro de Variedades. Si es cierto aquello de que la desgracia mejora al bueno y empeora al malo, desde luego puede afiímarse que Valles era bueno y que ahora es mejor. En su época de prosperidad era fino, atento, amable; pero Hoy resulta el mismo hombre de siempre, amable, atento, fino y bondadoso; pero únpero de ninguna clase. CÓKCHOLIS. rej- n En el protagonista de Fiesta Nacional.