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LOS ACTORES ESPAÑOLES JOSÉ V A L L E S Tiene la gloria (ó la reiponsabüidai) de ser uno de los iniciadores (acaso el principal) de los teatros OÍ horas. Hace veinticuatro años, y d e ahí para allá, las obras en un acto, ya fuesen comedias, juguetes, sainetes ó pasillos, no tenían sino una importancia muy relativa; pues servían únicamente como fin de fiesta, después de un drama ó de una comedia en tres ó más actos, dándose frecuentemente el caso de suprimir la pieza final cuando la comedia ó el drama tenía demasiada am. j Utud. Lo importante para nuestros padres era la obra larga, drama, comedia ó melodrama, melodrama sobre todo, en lo cual, y dicho sea de paso, les alabo el gusto, pues oreo que. es el género más interesante, en el sentido formal de la palabra, de todos los que caben y pueden llevarse al marco teatral. E l fin de fiesta, como cosa del gracioso de la compañía, era juzgado con una benevolencia muy parecida al desprecio, y buen número de espectadores abandonaban el teatro á la conclusión de la olra, creyendo de buena fe que no valía la pena oir las gracias de D. Kamón de la Cruz, Castillo y otros saineteros notabilísimos de aquella época. Cuando algún escritor de nota, Bretón de los Herreros, por ejemplo, ó Serra, se dignaba escribir una pie a en un acto, el galán y la dama, primeras figuras de la compañía, se dignaban también descender de sus pedestales para representalr aquella obra, al objeto de darle Ja debida importancia. Los teatros por horas han traído á la esfera del arte el sentido democrático, que es alma y vida de la presente sociedad. Ya no hay clases ni categorías en lo tocante al tamaño de las obras. Dna obra en un acto constituye una función, y á Dios gracias, y para consuelo de los autores, suele empinarse hoy mayor severidad para juagar un pasillo, que antes para apreciar un drama ó una comedia en cinco actos. Pepe Valles ha contribuido, en primer término, á esa igualdad artística y literaria, y muchos de los actores que hoy brillan y ganan sueldos crecidos en los teatros r liaras, le deben profundo agradecimiento. Gratitud eterna deben también á Pepe Valles muchos autores dramáticos de la nueva generación, que acaso, acaso sin la implantación del nuevo género no serían autores. Éi trajo las gallinas, en unión de Juan José Lujan y de Antonio Biquelme. ü l año de 1867 abrió sus puertas el teatro del Kecreo con una compañía modesta, de la cual eran base los tres actores citados, y á cuyo frente se hallaba, en calidad dé pnmér actor, Pepe Valles. Esta compañía inauguró sus trabajos dividiendo el espectáculo en cuatro secciones, división hasta entonces desconocida, contra la cual protestaban agriamente por un lado Iqs que se llamaban amigos del arte, y por otro los apegados a la rutina, que son siempre los eternos y jurados enemigos de toda innovación. Dejando para mejor ocasión el tratar con la amplitud y detenimiento que el caso requiere la cuestión de los teatros p horas y su influencia en el arte y en la literatura, vengamos ahora á Pepe Valles. De tal manera respondió el público á la novedad de aquel espectáculo, que muy en breve el teatro del Eecreo fué insuficiente para responder á las necesidades del mismo (del espectáculo) y aquella compañía, con Valles y Lujan al frente, se trasladó al antiguo teatro de Variedades. Larga y fructuosa ha sido la campaña de Valles. en ese teatro.