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654 BLA KCO Y JSÉGÜO ni quisieron! gastar para ello, salvo unícuento de maravedis, é á mí fué ntccEario de gastór el resto. Después plugo á sus altezas que yo hobiese en mi parte de las dichas Indias, éstas y tierra firme, que son al poniente de una raya que mandaron marcar sobre las islas de las Azores, y aquellas del Cabo Verde cien leguas, la cual pasa de polo á polo; que yo hobiese en mi p rte tercio y el ochavo de todo, y más el diezmo de lo que resta en ellos, como más largo se muestra por los dichos mis privilegios é carias de merced. Estas son sus palabras en el dicho su testamento. Y así pasó desta vida en estado de harta angustia y amargura y pobreza, y sin tener, como él dijo, una teja de bajo de que se metiese, para no se mojar ó reposar en el mundo, el que había descubierto per su industria otro nuevo y mayor que el que de antes sabíamos felicísimo mundo. Murió desposeído y despojado de estado y honra, que con tan inmensos é increíbles peligros, sudores y trabajos había ganado; desposeído ignominiosamente, sin orden de justicia echado en grillos, encarceladolsin oírlo ni convencerlo, ni hacerle cargos ni recibir sus descargos, sino como si los que lo juzgaban fueran gente sin razón, desordenada, estulta N i n g u n o cierto, de los que sus cosas supimos y supieron, pudo negar que no tuviese buena y simple intención y á los Reyes fidelidad; y ésta fué tan demasiada, que por servirlos, él mismo confesó con juramento en una caita que les escribió de Cádiz cuando estaba para se partir para el postrer viaje (el cuarto) que había puesto más diligencia para los servir que para ganar el paraíso Y así parece que fué permisión de Dios que le dieran el pago. Y tengo yo por cierto que aqueste demasiado cuidado de querer servir los Reyes y con oro y riquezas querer agradalles, y también la mucha ignorancia que t u v o fué la potísima causa de haber en todo lo que hizo contra estas gentes errado, aunque en los que aconsejaron por aquellos tiempos á los Reyes, como ya queda dicho, fué mucho más culpable. F K BARTOLOMÉ DE LAS CASAS. VALLADOLID. -Casaj en que murió Cristóbal Colón. A COLÓN Venció tu fe: la liquida llanura Paso te abrió, Colón, mansa á tu acento, Y, en lucha la ignorancia y el talento, Ceñiste palma inmarcesible y pura. Tu edad, esclava de calumnia dura, Negó á tu nombre digno monumento. Cuando alzaba tu claro pensamiento Hasta el nivel de Dios á la criatura. ¡Un nuevo mundo! Europa rechazaba Problema tal de solución sombría, Y loco tu cerebro prejuzgaba: Y es que Europa, ¡infeliz! no comprendía Que otro mundo tu genio reclamaba Porque en el viejo mundo no cabía. FRANCISCO R U I Z E S T É V E Z IDAS Y VUELTAS Parte Colón; con dudas y temores, Turba indócil le sigue de mal grado. Vuelve triunfante, rico y festejado, Le colman de mercedes y de honores. Parte otra vez: guerreros y señores Dispútanse el honor de ir á su lado, Y cuando vuelve triste, encadenado, Sufre de la injusticia los rigores. En la ruda batalla con la suerte Si el genio alguna vez el premio gana, Cuando se juzga poderoso y fuerte, I a envidia aleve y la traición villana Le tienen preparadas ruina y muerte ¡Historia eterna de la gloria humana! W FELIPE PÉREZ Y GONZÁLEZ.