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RECIBIMIENTO EN BARCELONA (CUADRO DE ID R I C A R D O BALACA. E S C E í N A U L T I M A D E L D R A M A DOÑA La Reina el GONZALO. Rey, Doña Beatriz de Bobadüla, ISABEL LA CATÓLICA Gonzalo de Córdoba, Colón y todo el acompañamiento. ISABEL. COLÓN. ¡Oh, Reyes D e Aragón y Castilla! Como bueno El mandato imperial de vuestras leyes Cumplo de honor 3 de ventura lleno. D e vuestra voluntad bajo el amparo Mi diestra ha conducido reverente H a s t a el trono español al varón claro, Al héroe de los mares de Occidente: Al que de Alcides para siempre ha roto L a estrecha valla, y con saber profundo Valiente arroja desde el mar remoto A la corona de Castilla un m u n d o Mi seno, ante su gloria conmovido, Alborozado obedeció el m a n d a t o H o r a venia le dad, y que cumplido D e su viaje inmortal haga el relato. ¡Habla, Colón! Y que la corte mia El triunfo admire que alcanzó tu mente: ¡Habla, Colón! que en tan supremo día E s t á mi reino de t u voz pendiente. Escuche la española monarquía Cuánto debe al espíritu ferviente Del que supo vencer con su ardimiento Del mar las iras y el furor del v i e n t o ¡Monarcas españoles soberanos Del India Occidental... genios augustos! Ricas hembras de encantos sobrehumanos; Varones de blasón; prelados justos; Dignidades; sufridos castellanos; Hijos del Ebro y Llobregat robustos A cuantos oyen la palabra mía, ¡Salud el labio de Colón envía! ¡Oh! N o os admire si encontráis turbado E n tan solemnes horas, y en presencia D e t a n t a pompa, al navegante osado Que arrostró de los mares la inclemencia: Hijo del ronco mar, no acostumbrado Al brillo y terrenal magnificencia, Sereno á las borrascas me abandono Pero ¡me asombra el resplandor del trono! H u b o u n tiempo fatal en que el marino H a b l ó de sus incógnitas regiones, Y fué de corte en corte peregrino Brindando con riquezas y blasones. ¡Cuántos años de afán! Mas su destino, A despecho de sabias opiniones, Mostróle de Isabel la clara estrella Y al mar salió bajo el influjo de ella. Cid, oid los que la rara historia S a b e r queréis de la primer jornada, Q u e para honor del castellano, y gloria De su R e i n a inmortal dejo acabada: Mis discursos harán desde hoy notoria L a prez de la sin par tierra ignorada Discursos que si halláis de gala ajenos. Verdad os juro que tendrán al menos. E n el nombre de Dios, y confiados E n su amparo y ayuda soberana, Asaltamos serenos los costados De la Pinta, la Niña y Capitana, E l tres de Agosto fué Purificados Con devota oración y fe cristiana, De Palos á la vez izando velas Salieron á la mar mis carabelas. E r a n mis gentes por demás sencillas,