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¡Felices, señor don Pedro! ¡Felices, señor don Juan I- ¿Ya ha vuelto usted de los líanos? -Si; ya estamos por acá. -Y ¿qué tal por esos mundos? -En cuanto álos mwndos... mal, Perdí los dos que llevaba. ¿Dos mundos? ¡Qué atrocidad! Cuando estamos disponiéndonos, Gozosos, á celebrar Que Colón descubrió un mundo pierde dos? ¡Cabal I- -Y ¿no han parecido? -No. ¿Los han robado? -Quizás. La policía los busca Con mucha sagacidad. Y ya ha descubierto el rastró- ¿Las Awéñcaií? Pues ha Hecho un gran descubrimiento De mucha oportunidad. -Es que está sobre la pista. ¡Áhl comprendido. Es que está En el Hipódromo, al lado Del grupo monumental En que, al parecer, caminan Juntos el gx- an Capitán, La Católica Isabel Y el bizarro Cardenal. -Usted siempre hablando en broma. -En broma y hoy ¿qué he de hablar? Dispense usté, amigo mío; Es que hace dos meses ya Que no leo, escribo, oigo. Hablo ni me ocupo más Que del Centenario- ¡Hola! -Tengo en casa un concejal, Que es un intimo de Bosch, Y que me habla sin cesar De Colón, al que ya trata Como si fuera su igual. Le llama Cristóbal, -iSl? -Él, á decir la verdad. Hace tres ó cuatro meses No sabia que jamás iSxistiera el tal Cristóbal, Que fuera un genio inmortal, M, en fin, que hubiera otro mundo. Ni más aire en qué volar Pero ahora ya sabe de eso Mucho, muchísimo más Que el mismo Eada y Delgado Y que la Pardo Bazán. Y por tarde y por mañana No deja nunca de hablar De Cristóbal, de Isabel, De Pinzón, del padre Juan, De la Pinta de la Niña De Palos y de ¡la mar! Como ha vivido en la calle De Colón, el hombre está Pensando que el Municipio Por ello le debe dar Una pensión Vital Ata- -Vitalicia. -Eso será. -Y ya le ha mandado al sastre Que está abajo, en el portal. Que le ponga forros nuevos Y botones en el frac, Porque tiene que lucirse Cuando llegue el festival Que celebrará el Concejo Con toda solemnidad. ¡Ahí le ha encargado también Que en los bolsillos de atrás Le ponga forros de hule. Porque de seguro habrá Banquetes, y él, que es muy fino. Nos quiere hacer disfrutar, Trayéndonoa algún postre, Ó algún pastel de fua- gras. Con que ya vé usted, amigo, Que es mi obsesión natural Y que no hable de otro asunto Siempre que tengo que hablar. La otra mañana á mi esposa Di un susto fenomenal.