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694 BLANGO Y NBGBO quiso acompañar á Prim, que aquella misma tarde se embarcó con Sagasta, Kuiz Zorrilla j Paul y Ángulo. Vaganlo en la bahía de Cádiz, con noche obscura y mar gruesa, separados los buques de la escuadra, dudando y temiendo, resolvió Prim ir á la Zaragoza y entregarse confiado á Topete. La fortúnales deparó una lancha de la Zaragoza con Malcampo, y les dirigió á la fragata donde se abrazaron Prim y Topete, que hasta entonces ni se habían tratado ni puéstose de acuerdo para una empresa tan importante. -Top 2 te le dijo que sólo reconocía como jefe de la Kevolución ai Duque de la Torre. Prim expuso su desinterés, importándole poco el puesto que se le señalara sin aspirar á preferencias. No era difícil la armonía entre ambos- -en esa y otras cuestiones- -cuando tanto apremiaba el tiempo; así que en la madrugada del 18 convinieron con Sagasta y Zorrilla iniciar el movimiento, sin esperar á los generales de Oanariasj asumiendo Prim interinamente el mando. Presentado éste á la escuadra, que se colocó frente al puerto en orden de combate, reconociéronle todos, arengó Topete á la tripulación, vitoreó á la Libartid, y con veintiún caiouazos anunció la Zaragoza el destronamiento de Isabel TI, realizado por toda la escuadra. E l día 19 llegó á Cádiz el vapor Buenaventura con el Duque de la Torre y los demis genérale procedentes de Canarias siguió Prim, con la escuadra por la costa del Mediterráneo, sublevando á Málaga. Granada, Almería, Cartagena, Valencia y Barcelona; dirigióse Serrano por Sevilla á Córdoba, para salir al encuentro de las tropas del Gobierno, que venían á reprimir la Revolución, mandadas por el general Novaliches, y fueron vencidas en la memorable batalla del puente de Alcolea; pronuncióse Madrid en la mañana del día 29; la Reina y la corte, que ee hallaban en San Sebastián, internáronse eu Francia, y el movimiento quedó en pocos días generalizado y triunfante en toda España, El insigne poeta D. Veutura Ruiz Aguilera, que á la sazón escribía las Crónicaa en el Museo Universal, predecesor de La Ilustración apañóla y Americana, daba noticia del alzamiento de Madrid en los siguientes términos Iniciada la última evolución revolucionaria en Cádiz, cuna segunda vez de nuestras libertades en el presente siglo, por el Pueblo, la Marina y el Ejército, ha paseado su victoriosa bandera de uno á otro confín de la Península, siendo Madrid una de las primeras poblaciones que ha respondido al úXxi santo de aquella hermosa ciudad de Andalucía, El pueblo de Madrid ha confirmado la cordura de sus habitantes entregándose á las expansiones propias del caso, sin que ningún incidente lamentable haya turbado el orden y la alegría desde el momento de manifestar su adhesión. Xp bi n principió á circular la voz de que las tropas liberales habían vencido á las que el Gobierno había mandado á batirlas, el triste y amenazador aspecto de Madrid varió como por encanto, viéndose instantáneamente lucir en todas las casas colgaduras, y enmuchasde ellas bá- nderas con letreros alusivos á las circunstaucias, y recorrer las calles la mayoría de sus moradores, confundiéndose en el común regocijo todas las clases sociales, y victorean! á la Libertad, á España, á la Marina, al Ejército y á los iniciadores y principales caudillos de la Revolución. Desde la noche del martes, la iluminación ha sido también general, y numerosos grupos con armas y sin ellas, han circulado por la población, haciendo salvas de júbilo, ó cantando y celebrando la victoria al compás de músicas populares. ¡Qué magnífica sorpresa, qué ejemplo tan sublime de sensatez, de dignidad y de nobleza para los que se figuraban que el pueblo español era una raza de miserables ilotas condenada á perpetua esclavitud y misexia! ¡Regístrese la historia de todas las naciones, y véase si hay alguna que, dueña de si tuisma, en tan supremos instantes haya sabido hacer un uso más noble de su fuerza y de sus derechos I Si en estos términos hablaban periódicos como el Museo Universal, extraños á la política, no hay para qué decir las cosas chistosísimas que con tal ocasión publicó el popularisimo Gil Blas, que entonces re lactaban ingenios tan admirables y celebrados como Luis Rivera y Koberto Robert, Manuel del Palacio, Eusebio Blasco y Antonio Sánchez Pérez. Palacio, nuestro colaborador distinguidísimo, que no podía ser sospechosOj porque como él decía dirigiéndose al pueblo: Hucho b e sufrido por t í Y bien caro m e h a costado La enseñanza que te d i Pero con eso he logrado Que no receles de mí escribía quince días después en las columnas de aquel periódico una bellísima poesía, que vamos á reproducir para regocijo de nuestros lectores: A u n resuena t u voz en mis oídos, Y por calles y plazas Plores y versos hallo confundidos Que eternos v a n á ser, según las trazas. A u n el ¡quién vivel de t u a r m a d a gente Me suele despertar; por eso quiero, Dejando la política pendiente, Decirte las verdades del barquero. Esclavo, t é adulé; rey, te critico; Mas que t e tengo amor bueno es que notes; Que. ama la m a d r e al chico, Y con t o d o le fnelta sus azotes. Aura de libertad es la que aspiras Quizás por vez primera; l í o la envenenen t u s aciagas iras, Que a u r a es que vivifica y regenera. Si d e ella haces buen uso Grande y feliz te encontrarás m a ñ a n a Si abusas, ó yo abuso P o r torpe, ó bien porque te dé la gana, P r o n t o verás volviendo á la agonia, Que libertad q u e el pueblo n o comprende Se t r a e c a en vergonzosa tiranía. Que c u a n t o más se oculta más ofende. ¿Qué cosa es libertad? H a y majaderos Que piensan q u e á ese grito Pueden vivir de balde, a n d a r en cueros, Y hasta hacer de sua deudas finiquito. H a y quien se llama liberal y pide Que al pan se ponga tasa, Qae de sus fincas el Estado cuide. Que le bajen el precio de la casa. E n fin, ¿qué más? En el primer momento De público entusiasmo. Cuando empezó en Madrid el movimiento Qoñ la futura edad sabrá con pasmo, Del Parque en el camino Tropecé cou un hombre, ya maduro, Alto de talle, de color cetrino, Más liberal que Eiego, de seguro. Llevaba el t a l sujeto ó ciudadano Al hombro nna bonita tercerola, Una lanza en la mano, U n sable al cinturón y una pistola. ¡Viva la libertadla- -gritaba loco; Pero yo que le oía ¡Camarada! -exclamé- -poquito á poco; Modere BU alegría. ¿Qué libertad es esa que sustenta, T de seguro adora, Que se ha cargado nst é t a n t a herramienta. Que ni libre de acción se e n c u e n t r a ahora? Suelte usted esa lanza Cuyos pedestres usos no comprendo, Y si no conñinza. Halle la libertad que va pidiendo. Lo mismo hoy t e repico. Pueblo, que siempre el bien tomas á sorbos; Ser Ubre y ser honrado es muy bonito, Pero es preciso serlo sin estorbos. Y t ú Gobierno, que el bajel coniucea Al puerto suspirado. Quita faroles, pero añade luces; Monos fusiles, pero m á s arado. Piloto denodado en m a r sereno Justicia y protección halle en t i el b u e n o Pero si chista el malo, ¡Viva l a l i b e r t a d l y roucho palo. TELLO TELLEZ.